27 Ene Cereales y drones: aliados clave para restaurar montes quemados en Galicia

 

Cereales y drones: aliados clave para restaurar montes quemados en Galicia

 

Los cereales, vinculados a la agricultura, y los drones, tecnología de vanguardia capaz de sembrar con precisión, se han unido para enfrentar uno de los mayores desafíos ambientales de Galicia: la recuperación de montes quemados. Esta innovadora y asequible solución ofrece una respuesta práctica y tecnológica para combatir los efectos devastadores de los incendios forestales y restaurar los ecosistemas dañados. Tras una ‘lluvia’ de 120 millones de semillas, más de 90 hectáreas de montes de Ourense afectados por los incendios de 2025 comienzan a reverdecer, convirtiéndose en un referente de restauración ecológica.

La siembra de cereal mediante dron en montes quemados con alta pendiente representa un desafío operativo y una innovación tecnológica que requiere criterios claros, así como la demostración de su viabilidad y eficacia.

Es importante destacar que el objetivo principal de esta intervención no es la producción de grano, sino la implantación de una cubierta herbácea que proteja el suelo y facilite su recuperación integral. La protección del suelo tras un incendio es, de hecho, una acción prioritaria en la restauración ecológica.

La pregunta ¿la siembra de cereal funciona? desde un enfoque de protección y restauración implica evaluar si esta práctica es realmente efectiva para cumplir con objetivos ambientales clave, tales como estabilizar terrenos degradados (como montes quemados), reducir la erosión del suelo, y promover la recuperación ecológica del área afectada. En este contexto, “funcionar” significa que la siembra contribuye a conservar el suelo, mejorar las condiciones del ecosistema y facilitar la regeneración natural.

Surgen así preguntas clave: ¿la siembra de cereal protege el suelo?, ¿cómo evaluar si la especie seleccionada es adecuada? 0 ¿cumple la siembra ejecutada con el propósito previsto?

 

Estas cuestiones requieren respuestas fundamentadas por dos razones principales. Primero, la siembra de especies herbáceas para restaurar áreas quemadas en Galicia no es una práctica comúnmente promovida por las Administraciones y es poco conocida. Por este motivo, la Fundación Matrix y la empresa gallega BENIU SOLUCIONES han divulgado sus ventajas para restaurar montes degradados por incendios en el marco del proyecto COBERDRON.

En segundo lugar, esta intervención no era factible hasta hace poco. La innovación tecnológica que representa el uso de drones con dispensadores de semillas ha permitido realizar estas siembras de forma remota en terrenos de difícil acceso y alta pendiente, donde la siembra convencional, ya sea manual o mecanizada, no resulta viable ni técnica ni económicamente.

Otras preguntas relevantes son: ¿es viable sembrar mediante drones en todos los casos?, ¿las semillas se depositan y distribuyen adecuadamente sobre el suelo? o ¿se pierden debido a la escorrentía o al consumo por la fauna?

Figura 1. Principales factores asociados al éxito de las actuaciones de siembra de cereales mediante dron en montes quemados que determinan la protección del suelo y la restauración ecosistémica. Las flechas expresan los interrogantes cuya influencia examina el texto

La respuesta más adecuada es que es imprescindible realizar un seguimiento y evaluación apropiada de los resultados. La Figura 1 sintetiza los principales factores técnicos y críticos asociados a la siembra de cereales mediante dron.

Para ofrecer respuestas claras y evaluar la eficacia de la siembra de cereal mediante drones, es fundamental formular preguntas relevantes y analizar datos empíricos desde una perspectiva científica ecológica. No debemos olvidar que la restauración de un ecosistema dañado por el fuego requiere tiempo, acierto en la intervención y un enfoque que acelere la recuperación ecosistémica, es decir, el proceso que ayuda a recuperar la estructura, funcionamiento y biodiversidad original.

A continuación, se presentan respuestas a preguntas concretas basadas en experiencias y resultados observados en dos contextos. Por un lado, en siembras de triticale (xTriticosecale) mediante drones en montes quemados de Vilamartín de Valdeorras (Ourense), promovidas por el propio Concello y la Comunidad de Montes en Mano Común Río Farelos y Porqueira. Por otro, en ensayos de siembra de otros cereales en montes quemados de San Vicente de Leira, también en este municipio, en el marco del proyecto COBERDRON. Estas localidades fueron severamente afectadas por los incendios extremos ocurridos en Ourense en agosto de 2025.

Estas experiencias son ilustrativas y muestran la necesidad de profundizar en el conocimiento sobre cómo germinan y crecen distintas especies de cereales bajo diferentes condiciones, y cómo se logra establecer una cubierta verde capaz de proteger el suelo desnudo y degradado.

En definitiva, una mirada técnica, objetiva y rigurosa es indispensable para valorar y aplicar soluciones innovadoras que resulten verdaderamente eficaces. Esto demanda datos fiables, análisis científicos sólidos y un seguimiento adecuado.

 

Figura 2. La topografía del terreno condiciona la siembra aérea con dron: la pendiente aumenta la superficie real proyectada, lo que genera un efecto de ‘dilución’ o reparto de semillas sobre una mayor superficie. Como resultado, la densidad de semillas disminuye respecto a la dosis de siembra nominal calculada para una superficie horizontal

¿Cómo influye la pendiente del terreno en la siembra con dron?

Más del 90% de la superficie sembrada mediante dron presenta pendientes pronunciadas, superiores a 30º, y en un tercio de ella, la inclinación es extrema, superando los 60º. Los drones, programados con rutas precisas y volando a alturas adecuadas, lograron sortear desniveles de más de 100 metros en los montes mientras realizan la siembra en un plano horizontal. Sin embargo, esta técnica va más allá de simplemente dispersar semillas; es fundamental que éstas se depositen correctamente sobre terrenos irregulares e inclinados.

Un factor crítico es la dosis de siembra, es decir, la cantidad de semillas distribuida por unidad de superficie. La pendiente del terreno afecta directamente esta dosis, ya que la misma cantidad de semillas asignada para un área horizontal se dispersa sobre una superficie mayor cuando el terreno presenta una pendiente.

Por ejemplo, una dosis diseñada para 1 m² en terreno horizontal corresponde aproximadamente a 1,4 m² si la pendiente es de 45º. Este efecto de ‘dilución’ disminuye la densidad de siembra (cantidad de semillas depositadas por unidad de superficie), aspecto que debe considerarse para garantizar el éxito de la operación (ver Figura 2).

En resumen, desde un punto de vista técnico, esto implica ajustar la dosis de siembra aérea: la siembra mediante drones requiere establecer una dosis adecuada que compense el efecto de la pendiente, asegurando que la cantidad de semillas depositada sea adecuada. Este criterio, aunque sencillo, subraya la importancia de tener en cuenta la topografía al planificar operaciones de siembra mediante drones en terrenos accidentados.

 

Operación de carga de semillas de triticale en el depósito de un dron antes de su siembra

¿Cómo influye la calidad de la semilla en la dosis de siembra?

La calidad y el tamaño de las semillas o granos de cereal varían notablemente, no sólo entre especies, sino también dentro de una misma especie, según sus condiciones de producción. Los drones para siembra son medianos o grandes, con una capacidad de carga entre 10 y 100 kg, siendo esta última la máxima autorizada actualmente para este tipo de operación en España. Aunque pueden transportar hasta 100 kg, la dosis de siembra y el tiempo requerido para completar la operación dependen de factores que van más allá de esta capacidad de carga.

El número de semillas contenidas en un kilo varía según su calidad física, es decir, principalmente su tamaño (peso individual), forma y densidad. Por lo tanto, determinar la dosis de siembra implica considerar estos parámetros; no se trata simplemente de ‘esparcir kilos’, sino de alcanzar una densidad objetivo de semillas por unidad de superficie.

Un ejemplo claro es el efecto del tamaño de la semilla: a mayor tamaño, menor número de semillas por kilo. Esto implica que, para una dosis determinada y con el fin de alcanzar la misma densidad de siembra, se requerirán más vuelos y más tiempo cuando se utilicen semillas de mayor tamaño (Figura 3).

 

Figura 3. A mayor tamaño y menor calidad de la semilla, se requiere una mayor dosis de siembra. Se muestra un ejemplo del efecto del tamaño y la calidad de la semilla de cereal sobre la dosis necesaria para alcanzar una densidad objetivo de 150 semillas por metro cuadrado, considerando una calidad buena (poder germinativo del 80% y pureza física del 98%) y una calidad deficiente (60% y 90%, respectivamente)

Además, es crucial considerar otros factores que afectan la viabilidad de las semillas. Se recomienda utilizar semillas con alto poder germinativo (porcentaje de semillas que pueden germinar y convertirse en plántulas, es decir plantas jóvenes en su etapa inicial de vida) y elevada pureza física (proporción en peso de semillas descontando impurezas como fragmentos o semillas de otras especies). Por ello, es recomendable emplear semillas certificadas y de calidad garantizada.

Si la calidad de las semillas es insuficiente, será necesario aumentar la dosis de siembra mediante drones –y, consecuentemente, el tiempo invertido en el proceso– para asegurar una densidad de semillas viables adecuada (Figura 3).

 

¿La siembra con dron en montes quemados es adecuada y uniforme?

La siembra mediante dron utilizó semillas certificadas de triticale, un cereal híbrido de trigo y centeno, de ciclo corto-medio, rústico y tolerante al frío, sin tratamiento con fungicidas. En concreto, se empleó una variedad de invierno con un tamaño de grano relativamente grande. Esta calidad física excelente permite esperar un vigor inicial y una emergencia de las plántulas –aparición visible sobre el suelo– adecuada, lo cual es ideal para la siembra aérea directa a voleo, donde las semillas dispersadas no se entierran, sino que se depositan y permanecen sobre la superficie del suelo.

La siembra se realizó en otoño de 2025, bajo condiciones de humedad del suelo adecuadas, aunque con temperaturas nocturnas ya bajas. La operación fue rápida y eficiente, con un alto rendimiento, cubriendo más de 90 hectáreas en menos de dos semanas (durante jornadas no siempre consecutivas). Considerando que la superficie sembrada estaba distribuida en varias ubicaciones y a veces con acceso dificultoso, y la necesidad de aprovechar condiciones meteorológicas favorables para la operación del dron, la actuación se considera técnicamente impecable.

 

Vista cenital de granos de triticale depositados sobre el suelo tras la primera siembra con dron realizada en la segunda quincena de noviembre en un monte afectado severamente por el incendio de agosto de 2025 en Vilamartín de Valdeorras. Corresponde a una actuación en una superficie de unas 20 hectáreas de brezal en un monte de San Vicente de Leira, situada a unos 1.000 de altitud. Se aprecia una cepa de ‘uz’ en la que permanece la parte basal de las ramas quemadas

Se sembraron más de 120 millones de semillas de triticale. La deposición de semillas alcanzada presenta una distribución bastante uniforme, sin áreas sin semillas, siendo la densidad de semillas observada ajustada a la dosis de siembra planificada y suficiente para el fin previsto.

Esto resulta especialmente relevante no solo porque se sembró en terrenos con alta pendiente, sino también en áreas con diferente vegetación inicial, siempre muy afectada por el incendio. En concreto, predominan suelos desnudos donde antes había matorral, pero también se sembró en zonas arboladas donde persistían árboles con hojas chamuscadas, cuyas copas podrían haber provocado pérdidas de semillas por intercepción o alterado su deposición.

En definitiva, la siembra de triticale realizada en montes quemados fue un hito tanto en superficie intervenida como en calidad de ejecución, y por tanto plenamente satisfactoria.

 

 

Granos de triticale parcialmente hidratados al día siguiente de una siembra con dron a finales de diciembre de 2025, sobre un suelo con restos carbonizados de ‘uz’

¿La siembra mediante dron en montes quemados logra generar una densidad adecuada de plantas?

Distribuir las semillas correctamente es necesario, pero insuficiente. Incluso una alta calidad de semillas no garantiza una implantación exitosa. La lluvia total otoñal registrada hasta la segunda quincena de diciembre de 2025 fue muy repartida y suficiente, al menos 350 mm, para promover condiciones favorables para la germinación de las semillas.

En primer lugar, las semillas deben permanecer en el lugar sembrado, sin ser arrastradas por el viento ni, especialmente, por el agua de escorrentía, un riesgo en pendientes pronunciadas.

En este caso, la microtopografía del terreno, la rugosidad superficial del suelo causada por restos carbonizados y pequeños fragmentos de pizarra, así como la humedad del suelo, junto con el peso relativamente grande de las semillas y su rápido aumento de peso por imbibición con el agua de lluvia, limitaron en general su movilidad.

 

 

Granos de triticale parcialmente hidratados al día siguiente de una siembra con dron a finales de diciembre de 2025, sobre un suelo con restos carbonizados de ‘uz’ a unos 1.300 m de altitud. Se observa nieve granulada sobre la superficie, que contrasta con el terreno oscuro posterior al fuego

En segundo lugar, la capacidad de germinación a bajas temperaturas y la rápida emergencia de las plántulas favorecieron el desarrollo de cuatro a seis raíces por planta, capaces de anclar eficazmente la semilla al suelo. Al mes de la siembra, y sin pérdidas detectables por consumo de fauna, la germinación de las semillas de triticale fue prácticamente total.

En un ambiente benigno, fresco y con humedad suficiente, que puede considerarse óptimo, tuvo lugar la emergencia de plántulas de triticale con una densidad muy uniforme y coherente con la densidad de semillas sembradas con el dron.

Esto indica una nascencia adecuada, es decir, que la germinación de semillas y emergencia de plántulas estuvieron en línea con las expectativas. Por tanto, la siembra fue eficaz e indica que las condiciones ambientales fueron favorables, aunque no se realizó en la época óptima.

 

Germinación de triticale a los 13-15 días de la siembra con dron en noviembre y diciembre de 2025, sobre suelos pedregosos, con abundantes fragmentos de pizarra y material mineral grueso, con restos carbonizados. De los granos hidratados emergen un brote rojizo y raíces blancas incipientes que comienzan a anclarlos, evidenciando su rusticidad y tolerancia a ambientes degradados

¿Cómo influye la calidad de la semilla en el establecimiento temprano?

En la localidad de mayor altitud estudiada, situada a alrededor de 1.000 m, y considerada un ambiente más restrictivo, se ha observado que durante la fase inicial de desarrollo de las plántulas el arranque fisiológico fue muy eficiente, ya que aproximadamente la mitad de las reservas de la semilla se transformaron en material vegetal. Esto resalta la gran dependencia de la calidad de la semilla y la importancia de un ambiente favorable, así como la práctica independencia de los nutrientes del suelo en esta fase.

El suelo, sin alteraciones asociadas a la siembra mediante dron, se encontraba húmedo antes, debido a las lluvias otoñales acumuladas, que alcanzaron unos 200 mm. Desde la siembra y hasta la segunda quincena de diciembre, se registraron 130 mm adicionales, distribuidos en más de la mitad de los días, con precipitaciones diarias generalmente inferiores a 20 mm. La humedad relativa promedio del aire fue cercana al 90%, y la temperatura media diaria a 10 cm sobre el suelo estimada fue 6,5 ºC.

 

Implantación de triticale en un brezal quemado sembrado con dron

Cuanto mayor es el tamaño de un grano de cereal, más agua puede absorber y, en consecuencia, su peso aumenta en términos absolutos. Bajo estas condiciones de humedad óptima, las semillas relativamente grandes de triticale absorbieron agua, aumentando su peso en un 50-60%. Este fenómeno favoreció la retención de las semillas sobre la superficie del suelo quemado y promovió una germinación vigorosa, considerada óptima para el desarrollo inicial en un ambiente fresco con noches frías.

En resumen, la calidad de la semilla fue un factor clave para asegurar un establecimiento exitoso de las plantas de triticale a corto plazo.

 

Implantación de triticale en un pinar quemado sembrado con dron

¿Cómo influye la densidad de plantas en el crecimiento temprano de cereal en montes quemados?

La dosis de siembra determina directamente la densidad de plántulas. Utilizar una dosis muy alta para alcanzar una densidad elevada puede tener efectos ambivalentes.

Por un lado, una mayor densidad de plántulas permite una rápida cobertura del suelo. Sin embargo, emplear una dosis excesivamente alta no es viable en la práctica, ya que en grandes superficies es mayor el coste de las semillas y aumenta exponencialmente el coste operativo de vuelo, y una actuación de siembra mediante dron sería ineficiente y prohibitiva. Por eso se diseñó una siembra eficiente y asequible.

Además, desde el punto de vista ecológico, no resulta conveniente, pues la competencia entre plántulas por el espacio y otros recursos aumenta con la densidad, lo que puede limitar el crecimiento individual temprano y afectar la calidad de la cubierta vegetal a medio plazo.

 

 

Figura 4. La dosis de siembra influye en la densidad de plántulas. Cuando la densidad es alta, algunas plántulas desarrollan hojas etioladas (con baja clorofila) debido a la competencia intraespecífica, que reduce en promedio su vigor y la proporción de raíces en la biomasa individual (materia seca). Resultados de un ensayo de siembra de centeno en un monte quemado de Vilamartín de Valdeorras durante otoño de 2025

En un ensayo con centeno en un monte quemado (ver Figura 4), se observó que, cuando la densidad de semillas y plántulas es muy alta, algunas plantas presentaron hojas etioladas (con baja clorofila) y un menor vigor en comparación con aquellas que crecieron a una densidad menor. Además, en condiciones de alta densidad, la competencia intraespecífica redujo en promedio la proporción de raíces en la biomasa individual, lo que implica un sistema radicular menos desarrollado.

Para establecer una cubierta vegetal vigorosa y eficaz en la protección del suelo, entre otros objetivos, es preferible promover un crecimiento con plantas más espaciadas.

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Parcela experimental de implantación de centeno con diferente densidad de siembra en noviembre en un monte de San Vicente de Leira, afectado severamente por el incendio de agosto de 2025 en Vilamartín de Valdeorras. Debajo, vista cenital de plántulas

¿Cómo es el crecimiento temprano de cereales en montes quemados?

Una siembra tardía de cereales (durante la segunda mitad de octubre o después) en montes quemados de Valdeorras es un desafío, ya que las condiciones del suelo y térmicas podrían afectar negativamente el desarrollo inicial de las plantas.

En terrenos agrícolas de Galicia, la siembra de cereales se realiza tradicionalmente entre finales de septiembre y principios de octubre. Este periodo aprovecha las temperaturas no demasiado bajas y la humedad del suelo habitual que facilitan una germinación rápida y un crecimiento temprano antes de la llegada del invierno.

El comportamiento de los cereales en suelos quemados está sujeto a incertidumbres debido a las condiciones adversas del suelo. La selección genética de cereales en general se realiza para maximizar el rendimiento de grano en condiciones favorables, como suelos agrícolas labrados, con porosidad adecuada y nutrientes disponibles de forma natural o añadidos.

En contraste, un suelo quemado, especialmente después de las primeras lluvias otoñales, presenta mayor compactación y pérdida de nutrientes clave como el nitrógeno, volatilizado durante el incendio. Estas condiciones podrían limitar el crecimiento temprano y en especial el desarrollo radicular, que es fundamental para proteger el suelo de la erosión por escorrentía, especialmente en áreas con pendientes pronunciadas.

Sin embargo, en las primeras fases del desarrollo de centeno se prioriza el crecimiento de las raíces sobre la biomasa foliar. Este comportamiento se observó en un ensayo con este cereal sembrado en un un monte quemado (Figura 5), donde la biomasa radicular creció proporcionalmente más rápido que la de las hojas.

 

Figura 5. La biomasa de raíces de plántulas individuales (materia seca) crece proporcionalmente más rápido que la de hojas en las plántulas de un ensayo de siembra de centeno en un monte quemado de Vilamartín de Valdeorras realizado en otoño de 2025. Se muestra la tendencia basada en datos de estas plantas (línea intermitente azul). La línea intermitente roja es una referencia teórica que corresponde a un crecimiento de ambas partes de la planta en la misma proporción. Las raíces representan el 30-40% del peso total de la planta

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Las tendencias de crecimiento diferencial sugieren una mayor asignación de recursos al sistema radicular durante las etapas iniciales de desarrollo (ver Figura 5). Esta adaptación es especialmente beneficiosa en suelos quemados pobres en nutrientes, ya que incluso las raíces podrían manifestar un mayor desarrollo inicial para captar nutrientes. Curiosamente, las bajas temperaturas, que ralentizan el crecimiento de la parte aérea, afectan menos al desarrollo radicular. La razón es que en el suelo oscila menos la temperatura, y se estima que la temperatura media diaria a 10 cm de profundidad fue 2 ºC superior a la del aire superficial (hasta principios de la segunda quincena de diciembre).

Los ensayos de siembra manual de centeno y dos especies de avena, junto con la evaluación del desarrollo de triticale en áreas sembradas mediante dron, han arrojado resultados interesantes (Figura 6).

 

Figura 6. La velocidad media de desarrollo del sistema radicular en cereales, medida desde la fecha de siembra, presenta diferencias significativas entre especies. En triticale y centeno, este desarrollo fue de dos a tres veces superior al observado en avena. Resultados de siembras realizadas durante el otoño de 2025 en un monte quemado de Vilamartín de Valdeorras. Las barras verticales muestran la precisión de las medias (intervalo de confianza al 95%)

El desarrollo radicular en suelos quemados es relativamente rápido, con valores de crecimiento entre 0,5 y 2 mm al día, en un periodo con temperaturas bajas, si bien la temperatura media diaria a 10 cm sobre el suelo se estima que sólo descendió por debajo de los 4 ºC cinco días en las altitudes menores y 15 días a mayor altitud (hasta la segunda quincena de diciembre). Sin embargo, existen diferencias significativas entre especies: triticale y centeno muestran un desarrollo radicular más rápido en comparación con avena.

El comportamiento del triticale y el centeno no sorprende, ya que ambos desarrollan raíces que ocupan un mayor volumen de suelo y destinan más biomasa al sistema radicular que a la parte aérea durante su desarrollo inicial. Estas adaptaciones son particularmente beneficiosas para una fijación más eficiente de las plantas al suelo, lo que resulta especialmente útil en suelos degradados por incendios y con mayor riesgo de erosión.

El triticale demuestra una alta adecuación para suelos quemados, despejando incertidumbres sobre su crecimiento temprano en las condiciones ambientales de las actuaciones realizadas. Sin embargo, una siembra menos tardía habría asegurado un mayor crecimiento temprano de las plantas (más tiempo de desarrollo), coherente con el comportamiento observado en cereales cultivados en condiciones agrícolas.

 

Implantación de avena negra en un brezal quemado sembrada en otoño de 2025. Ensayo con alta densidad de siembra en una ladera de un monte de San Vicente de Leira (Vilamartín de Valdeorras)

¿Cómo influye la altitud en el crecimiento temprano de cereal en montes quemados?

Además de las bajas temperaturas de otoño, debe considerarse la influencia de la altitud sobre la temperatura y el crecimiento temprano del cereal. Se realizaron siembras mediante dron en diversas localidades comprendidas entre los 550 y los 1.500 m de altitud.

Las observaciones sobre el crecimiento inicial del triticale en zonas situadas entre 700 y 1.000 m indican un efecto altitudinal significativo (ver Figura 7). Hasta finales de diciembre, las precipitaciones fueron suficientes, y se estima que la temperatura media diaria a 10 cm sobre el suelo fue de 9,6 ºC y 7,5 ºC, y a una profundidad de 10 cm, de 11,7 ºC y 9,6 ºC, respectivamente.

Considerando la altura de la planta y la profundidad máxima de las raíces, se puede valorar el desarrollo desde la fecha de siembra. A menor altitud, las plántulas alcanzaron una altura de aproximadamente 8 cm, mientras que a mayor altitud el desarrollo foliar fue un 40% inferior (4,5 cm). En cambio, el crecimiento de las raíces no presentó diferencias destacables entre los niveles altitudinales estudiados.

En la localidad de mayor altitud, el crecimiento radicular fue significativamente superior al desarrollo foliar, alcanzando una diferencia del 40%.

En resumen, el sistema radicular se desarrolló de forma similar o incluso superior a la parte foliar, para asegurar la absorción de agua y nutrientes esenciales para la supervivencia de las plántulas.

 

Diferentes estados de desarrollo inicial de triticale sembrado con dron en la segunda quincena de noviembre. El éxito del establecimiento depende del ambiente y la calidad de la semilla en esta etapa. A menor altitud, las plántulas son más altas, con la primera hoja de color verde intenso desplegada y la segunda que comienza a desplegarse; a mayor altitud sólo tienen la primera hoja, de color verde claro, que se está desplegando

Figura 7. La altitud influye en el crecimiento temprano de las plántulas de triticale en montes quemados. A mayor altitud (condiciones más frías), el desarrollo de las hojas es menor que en altitudes más bajas. En contraste, el crecimiento de las raíces no muestra diferencias destacables entre los niveles altitudinales estudiados, y sólo es superior al foliar en la localidad de mayor altitud. Resultados del seguimiento de actuaciones de protección mediante siembras realizadas con dron en montes quemados de Vilamartín de Valdeorras durante el otoño de 2025. Las barras verticales muestran la precisión de las medias (intervalo de confianza del 95%)

Las semillas de triticale sembradas con dron atravesaron las copas chamuscadas de los pinos y se depositaron entre la capa de acículas en el suelo, germinando y emergiendo plántulas vigorosas al cabo de un mes

Plántula de triticale un mes después de la siembra con dron en la localidad de ~700 m de altitud, con una longitud máxima de raíz de más de 10 cm, el doble que la altura de la parte aérea, aproximadamente

Implantación de triticale en una ladera de pendiente moderada con un reguero incipiente asociado a escorrentía reciente. La presencia de plantas dentro y en los márgenes del reguero evidencia una protección inicial un suelo poco consolidado y susceptible a la erosión (depósito cuaternario). Las plántulas enraizadas incrementan su cohesión, interrumpen parcialmente el flujo y reducen la velocidad del agua, contribuyen a la retención de sedimentos y el inicio de la estabilización del terreno. Su desarrollo vegetativo frenará la progresión del proceso erosivo

¿Cómo influye el crecimiento temprano del cereal en la protección del suelo de montes quemados?

Al mes de la siembra de triticale, la cobertura vegetal (proporción de suelo cubierto por plantas) alcanzada es todavía muy baja, menor al 5% en las localidades estudiadas. No obstante, la presencia de plántulas de triticale fue la única entre las especies herbáceas en la mayoría de los casos, representando entre el 81% y el 93% de la frecuencia relativa o proporción dentro del conjunto de especies herbáceas. Por otro lado, la presencia y cobertura de rebrotes de especies arbustivas, como ‘uz’ y ‘carqueixa’, aún era muy escasa.

Desde la perspectiva de la protección del suelo, la velocidad del crecimiento inicial del triticale permite analizar las diferencias entre el desarrollo de las partes aérea y radicular, así como su impacto a corto y medio plazo.

En altitudes bajas, donde el crecimiento aéreo y radicular fue más equilibrado, la expansión de la cobertura será rápida y efectiva a medio plazo. Se espera al menos una cobertura del 10-15% de la superficie del suelo cuando la temperatura media aumente al menos 4 ºC hacia finales del invierno. Esta expansión protegerá eficazmente el suelo de la erosión mediante la cobertura con hojas y el desarrollo de tallos secundarios (ahijamiento), característico de los cereales de invierno y otras gramíneas. En altitudes elevadas, la formación de esta cubierta herbácea protectora será más lenta.

 

Figura 8. Bioestabilización del suelo derivada del desarrollo radicular temprano de plantas de triticale. Se muestran los principales mecanismos e interacciones ecológicas, así como su influencia mediante flechas. A la izquierda, imagen de una plántula extraída con partículas finas de suelo firmemente adheridas a sus raíces, formando una envoltura continua. Estas partículas generan microagregados estables por contacto directo con la red de pelos absorbentes y los agentes cementantes liberados por las raíces y microorganismos asociados. Esta cohesión biológica predomina en suelos con baja cohesión mineral

Sin embargo, el desarrollo radicular ya manifiesta un papel fundamental en la bioestabilización del suelo, mejorando su estructura y resistencia a la erosión, incluso aunque la cobertura tarde más en establecerse (Figura 8). Este efecto es más marcado en la localidad de mayor altitud, donde el sistema radicular creado constituye una base sólida para un crecimiento futuro más vigoroso de la parte aérea cuando las temperaturas suban, asegurando una protección progresiva y sostenida del suelo.

En montes quemados, la dinámica de crecimiento temprano del triticale, con un desarrollo radicular pronunciado es especialmente valiosa. El sistema radicular fasciculado incipiente, compuesto por 4 a 6 raíces (principal y seminales), alcanzó entre 6 y 7 cm de profundidad (en promedio), contribuyendo a la cohesión física del suelo mediante un entramado que sostiene las partículas finas suelo (estabilización física). Esta retención mecánica implica, además, que los pelos absorbentes radiculares también fijan el suelo superficial. Las sustancias liberadas por los mismos actúan como ‘pegamento’, reforzado por la actividad microbiana, aumentando la agregación y estabilidad del suelo (estabilización bioquímica), como se describe en la Figura 8.

 

Implantación de triticale en el entorno de una cárcava en un pinar quemado sembrada en otoño de 2025 para proteger el suelo del entorno de un manantial en un monte Vilamartín de Valdeorras. La imagen detallada de la derecha muestra las plantas en el área del cuadrado rojo de la otra imagen

Este desarrollo radicular también reduce la compactación, mejora la porosidad y estructura del suelo, facilitando la infiltración del agua y disminuyendo la escorrentía erosiva. Así, triticale consolida la estructura del suelo, reduce la pérdida de partículas y mejora la cohesión, aspectos esenciales para prevenir la erosión hídrica en zonas de montaña.

Aunque la cobertura inicial de triticale alcanzada aún es escasa y el suelo permanezca temporalmente expuesto, fue la única o principal cobertura herbácea en gran parte de la superficie de los lugares de intervención, debido a la ausencia o baja frecuencia de otras plantas herbáceas no sembradas. Por ello, su crecimiento radicular precoz garantiza el establecimiento de una red viva capaz de absorber agua y nutrientes, retenerlos en la biomasa, promover la infiltración y mitigar escorrentías rápidas que agravan la erosión, especialmente en áreas vulnerables, con cárcavas o riesgo de formación de regueros.

La protección a medio plazo y la recuperación ecosistémica están aseguradas y serán más visibles tras el invierno. Un sistema radicular fuerte prepara el terreno para un crecimiento aéreo posterior que cubrirá la superficie, aportando protección física contra la erosión y facilitando la regeneración natural. La cobertura vegetal mejorará además el microclima del suelo, favoreciendo la actividad microbiana y la restauración del ecosistema.

En resumen, el comportamiento adaptativo del triticale, que incluso prioriza el desarrollo radicular sobre el aéreo en altitudes elevadas, es clave para la protección y recuperación de suelos en montes quemados. Su implantación permite una rápida estabilización del suelo, minimiza la erosión y sienta las bases para una recuperación integral y sostenible a medio plazo.

 

Plántulas de triticale emergiendo de forma dispersa sobre un suelo fuertemente alterado, cubierto por acículas de pino y material carbonizado tras un incendio, en el margen de una cárcava visible en segundo plano. Esta incisión erosiva profunda evidencia la alta vulnerabilidad del terreno a la erosión hídrica y el papel protector inicial de la implantación del cereal

En conclusión, la siembra de cereal funciona. Tras un mes desde la siembra de triticale mediante dron, otoñal y tardía, los resultados demuestran que fue efectiva. Aunque la implantación de este cereal alcanzó una cobertura aún muy baja, la densidad y distribución de plántulas lograda será suficiente para alcanzar una cobertura herbácea idónea a medio plazo. Triticale alcanzó una altura entre 4 y 8 cm en promedio y un sistema radicular desarrollado para sostener el crecimiento posterior.

La combinación de cereales y siembra mediante dron no sólo demuestra ser viable y eficaz en territorios extensos, sino que marca un antes y un después en la concepción de las actuaciones de restauración. Esta sinergia impulsa una recuperación rápida y sostenible del ecosistema y se consolida, además, como una tecnología innovadora y estratégica para la toma de decisiones en escenarios post-incendio.

 

Dr. Javier Montalvo, Profesor de Ecología de la Universidad de Vigo y Director de la Fundación Matrix, Investigación y Desarrollo Sostenible

Anderson Univio, Ingeniero Geógrafo y Ambiental, Máster en Geoinformación, colaborador de la Fundación Matrix

David Blanco, Técnico Superior de Gestión Forestal y Salud Ambiental, CEO de BENIU SOLUCIONES, S.L.

Artículo elaborado en el marco del proyecto ‘COBERDRON – Cobertura vegetal mediante siembra con dron: optimización de aplicaciones a restauración ecológica’, desarrollado por BENIU SOLUCIONES, S.L. y la Fundación Matrix, Investigación y Desarrollo Sostenible.

Publicado: 27/01/26

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