13 Dic Brechas de género en el desempleo en Castilla-La Mancha a escala municipal

IGUALDAD LABORAL

Brechas de género en el desempleo en Castilla-La Mancha a escala municipal

El desempleo femenino supera al masculino en el 80% de los municipios de Castilla-La Mancha, una brecha que afecta al 99% de la población desempleada total regional. Esta forma de discriminación laboral es muy heterogénea, pero en 260 municipios se da una coincidencia peligrosa de un desempleo muy feminizado y las tasas de paro más altas de la región. Son algunos resultados del proyecto de investigación BRELA-CLM, realizado por la Fundación Matrix, Investigación y Desarrollo Sostenible con apoyo del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha. Revela, además, que las mujeres sufren un desempleo moderado a alto –superior al 20%– en el 35% de los municipios de Castilla-La Mancha, mientras que este nivel de desempleo en los hombres sólo sucede en un 4% de los casos. Gracias a los visores cartográficos, cualquiera puede conocer la variación geográfica de la brecha de género en el desempleo total y por sectores de actividad en Castilla-La Mancha. Disponer de este conocimiento es esencial para hacer visible esta realidad y promover la igualdad laboral, y en particular para la inserción de las mujeres en el mercado laboral.

El principio de igualdad de trato entre mujeres y hombres en el acceso al empleo significa la ausencia de toda discriminación directa o indirecta por razón de sexo. La Organización Internacional del Trabajo reconoce que una forma de discriminación indirecta en el mercado laboral es tratar a las personas de forma diferente y menos favorable debido a su sexo. Cuando la práctica de la contratación laboral conduce a un número desproporcionado de mujeres a  una situación desfavorable, ya sea una mayor participación en el desempleo, ocupaciones o sectores de actividad con una menor retribución, o salarios inferiores por un trabajo igual o de igual valor, reconocemos diferentes manifestaciones de una discriminación indirecta en el ámbito laboral.

El objetivo de desarrollo sostenible (ODS) nº 8 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas promueve el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente. Está conectado con la reducción de la pobreza (ODS nº 1) y la igualdad de género (ODS nº 5).

Mejorar la participación y el papel de la mujer en el mercado de trabajo no es sólo una cuestión de equidad, sino que también presenta un triple beneficio. Es bueno para las madres que trabajan, ya que conseguirán conciliar mejor su vida familiar y profesional; es bueno para las empresas, que podrán atraer y retener el talento, y es bueno para el país, ya que fomentará el crecimiento económico y la mejora general de su economía.

Sin embargo, actualmente la existencia de brechas de género es un hecho constatado en todas las sociedades del mundo. Para articular políticas públicas efectivas para luchar contra esta lacra, es necesario conocer en profundidad esta realidad y las posibles relaciones entre las distintas variables que operan en el mercado de trabajo.

Se conocen bien distintas manifestaciones de brechas de género en el mercado laboral español y de Castilla-La Mancha. Sin embargo, la realidad de la discriminación laboral de la mujer en los 919 municipios de esta región, y su asociación con la situación socio-laboral, es ignorada por la sociedad y el empresariado, y merece atención para diseñar políticas públicas efectivas.

El artículo 4 de la vigente Ley de Empleo aprecia la dimensión local de la política de empleo. Reconoce que en su diseño y modelo de gestión “deberá tener en cuenta su dimensión local para ajustarla a las necesidades del territorio, de manera que favorezca y apoye las iniciativas de generación de empleo en el ámbito local”.

Gracias al apoyo del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, el proyecto de investigación BRELA-CLM realizado por la Fundación Matrix explora mediante indicadores y análisis cuantitativos la heterogeneidad a escala municipal de varios aspectos relevantes de la situación de la mujer en el mercado de trabajo regional. El objetivo principal es realizar un diagnóstico territorial de las brechas de género en el ámbito laboral. El fin es conocer y hacer visible una realidad que limita la participación y derechos de las mujeres, y así contribuir a la igualdad de género en el acceso al mercado de trabajo.

La fuente de datos del mercado laboral no es una muestra parcial de una encuesta poblacional sino el conjunto total regional recopilado por el Observatorio del Mercado de Trabajo de Castilla-La Mancha. Se exponen a continuación una selección de los resultados de este proyecto y se ilustran con mapas, datos y ejemplos.Complementan los expuestos en el artículo Brechas de género en el empleo en Castilla-La Mancha a escala municipal’.

Como se refieren a datos de 2020, un año laboralmente atípico, se ha estimado el valor medio anual de cada municipio desde los datos mensuales. Sin duda refleja una realidad estructural muy relevante, si bien la magnitud de algunos indicadores podría estar condicionada por las especiales circunstancias asociadas a la pandemia de la COVID-19.

 

Brecha en el desempleo

La tasa de paro es un indicador muy importante para reflejar el bienestar de las familias y social de Castilla-La Mancha. Algunos economistas lo consideran incluso más importante que el crecimiento del PIB, ya que es importante que toda la población en edad laboral tenga empleo y perciba ingresos. El desempleo es un indicador del grado de desigualdad social, y el desempleo femenino del grado de desigualdad de género.

¿Cómo varía el desempleo entre municipios? La tasa de paro promedio de los municipios de Castilla-La Mancha es alta, 32,2%, si bien presenta diferencias geográficas destacables. Es moderada a alta –supera el 20% de la población activa– en alrededor del 70% de los municipios (622).

INTERACTIVO – Visor cartográfico de brecha de género del desempleo: visualizar el mapa pulsando el botón de pantalla completa

Como se aprecia en el visor de mapas adjunto, los municipios con menos paro (tasa menor del 20%) se concentran en la provincia de Guadalajara –la mayoría con una tasa inferior al 10%– y, en menor medida, en la provincia Cuenca. Dentro de ambas provincias, sin embargo, aparecen salpicados numerosos municipios con tasas superiores al 40%. En el resto de provincias predomina una tasa de paro moderada a alta (superior al 20%), y un conjunto muy numeroso de municipios con tasas mayores del 30% e incluso el 40%.

Por tanto, existen muchos municipios de Castilla-La Mancha con un paro muy acentuado. Al menos una de cada tres personas está desempleada en la población activa de 389 municipios (el 42% del total regional). Aunque la mayoría son rurales y con menos de 500 habitantes, entre ellos aparecen algunos tan importantes por su población como Ciudad Real con una alta tasa de paro (40%), Toledo (36%), Puertollano (31%) y Daimiel (30%). En conjunto afecta a unas 116.000 personas, el 62% son mujeres.

Edificio consistorial de Daimiel, municipio rural de Ciudad Real con una población de unas 18.000 personas y una tasa de paro de alrededor del 30%. Santiago López Pastor

La realidad es que el desempleo está feminizado en la región. Las mujeres representan el 63% de la población parada total regional. Hay unas 66.000 mujeres más que hombres en una situación de desempleo en Castilla-La Mancha. Esto sitúa a las mujeres en una posición de mayor vulnerabilidad. Sabemos que el desempleo repercute directamente en la escasez de medios económicos y es uno de los principales factores asociados a la exclusión social y la pobreza. Por ello, las poblaciones con mayores tasas de paro pueden presentar mayores riesgos y problemas de conflictividad social.

Al no disponer de tasas de paro por sexos a nivel municipal, se ha explorado otro indicador de discriminación indirecta a nivel municipal. El índice de concentración del desempleo entre la población de hombres o mujeres en edad de trabajar (16 a 64 años) permite una comparación de las diferencias entre sexos en el acceso al empleo.

Para expresar la desigualdad entre sexos en la población parada, se ha utilizado la población en edad de trabajar (PET), en vez de la población activa. Así, se considera una población municipal más comparable, pues no tiene en cuenta que las personas busquen empleo o no. Si se considera sólo la población activa, se excluyen a todas aquellas personas que no buscan empleo, como aquellas mujeres que prefieren no trabajar o están desanimadas en este empeño de lograr un empleo, y que en parte podrían estar apartadas del mercado laboral por alguna forma de discriminación, y como consecuencia el indicador sería menos apropiado.

La brecha de género del desempleo es la diferencia entre los  índices de concentración del desempleo masculino y del femenino. Si el valor de esta brecha es negativo indica que el desempleo tiene una mayor proporción de mujeres (desempleo feminizado), y si es positivo, una mayor proporción de varones (desempleo masculinizado). También se puede calcular para el desempleo en diferentes sectores de actividad económica.

Los mapas del visor de la brecha del desempleo demuestran que existe una diferente concentración en el desempleo entre mujeres y hombres en la mayoría de los municipios. El porcentaje de mujeres desempleadas promedio de los municipios es 16,8% y el porcentaje de hombres desempleados es 9,7%, una brecha de género del desempleo de 7,1 puntos en promedio. Además, el desempleo femenino alto aparece en más municipios que el desempleo masculino alto. Mientras que los municipios en que el porcentaje de hombres parados supera el 20% de la PET es un hecho minoritario, sólo en el 4% de municipios –uno de ellos es Cuenca­–, el porcentaje de mujeres paradas supera este umbral en el 35% de los casos ­–incluido Cuenca, municipio que tiene una brecha de género de siete puntos­–.

Los mapas del desempleo por sexo a escala municipal presentan diferencias geográficas destacables (ver visor de la brecha del desempleo). Las tres provincias occidentales y parte de Toledo concentran la mayoría de municipios con menos porcentaje de hombres desempleados (menor del 10%), que son los casos predominantes en el territorio, y en el resto mayoritariamente este indicador es menor del 20%. Por otra parte, Cuenca y Guadalajara presentan el menor desempleo femenino (menor del 10%), y en el resto de estas provincias predomina un valor menor del 20%. En las demás provincias predomina un desempleo femenino del 10% al 30% de la población femenina en edad de trabajar.

El mapa de la brecha de género sintetiza la variabilidad entre sexos y geográfica en el desempleo. Aunque la brecha de desempleo promedio de los municipios es moderada (-7,1%), existe una variabilidad geográfica destacable en tres aspectos.

Por una parte, es visible una feminización del desempleo predominante en la mayoría de los municipios (733; el 80%), un conjunto que representa alrededor de dos millones de habitantes, el 99% de la población activa regional y el 99% de la población desempleada total regional.

En segundo lugar, la brecha es moderada a alta (un valor inferior al -10%) en el 33% de los municipios (303 municipios), donde reside alrededor de 800.000 personas (40% de la población total); el 48% de la población activa regional (alrededor de 450.000 personas); el 55% de la población desempleada y el 56% de las mujeres desempleadas (unas 90.000 mujeres). Además, una fracción importante de municipios (106; el 12% del total) presenta una brecha aún más acentuada (menor del -15%), que afecta a 46.000 mujeres desempleadas.

En tercer lugar, la feminización del desempleo más ligera (de 0% a -5%), así como un desempleo ligeramente masculinizado (hasta un 10%) predominan a nivel regional en Guadalajara y Cuenca.

Desempleo por sectores

Figura 1. Distribución por sexos del desempleo global y por sectores de actividad económica. Se indica el valor promedio de los municipios de Castilla-La Mancha.

Sin embargo, este resultado global no representa de forma idónea la realidad, ya que existen diferencias muy acentuadas entre sexos y sectores en la participación de la población desempleada. Existe una diferente segregación horizontal por sexos en la población desempleada, que parece paralela a la importancia relativa de los sectores de actividad económica en la región.

Así, la desigualdad en la participación en el desempleo entre sectores expresa una masculinización muy intensa en los sectores Construcción y Agricultura –con muy poca participación en la población parada total regional– y un desempleo cuasi-paritario en Industria, que contrastan con una intensa feminización en el sector Servicios, que reúne más población desempleada que los otros sectores.

Todos estos indicadores manifiestan que existe una clara segregación sectorial por sexos –con la excepción de Industria–, que afecta negativamente al funcionamiento del mercado laboral causante de rigidez en la movilidad entre ocupaciones masculinas y femeninas. Además, reproduce en gran parte estereotipos y roles de género que discriminan el acceso laboral de las mujeres a algunos sectores, concentrando en muchos casos su actividad laboral en ocupaciones y profesiones no productoras y que generan servicios para satisfacer las necesidades de terceros.

Refinería de petróleo en Puertollano (Ciudad Real), un complejo industrial relevante en el empleo local y vulnerable ante la transición energética.

Brecha del desempleo por sectores

¿Varía la brecha de género del desempleo por sectores de actividad entre municipios? Como se aprecia en los mapas del visor de la brecha del desempleo por sectores, en la mayoría de los municipios de la región predomina un paro masculino en el sector Agricultura, es decir, hay más desempleo de hombres que de mujeres en este sector, en general hasta 20 puntos más; existen casos en que la diferencia porcentual supera los 40 puntos. Sin embargo, en Guadalajara y Cuenca existen numerosos municipios con una brecha de género del desempleo del sector agrario feminizada, es decir, más desempleo en este sector en mujeres que en hombres, en general hasta 20 puntos más.

INTERACTIVO – Visor cartográfico de brechas de género del desempleo por sectores de actividad: visualizar el mapa pulsando el botón de pantalla completa

La mayoría de los municipios muestra una brecha del desempleo en Construcción de signo positivo, es decir, es un sector con una brecha masculinizada, en general hasta 20 puntos más. Guadalajara y Cuenca presentan numerosos municipios con una feminización ligera a moderada en el paro de este sector, si bien existe un conjunto reducido de municipios con una masculinización intensa a extrema en el paro del sector Construcción, con brechas de 60 puntos porcentuales o más, y que en algunos casos superan los 80 puntos.

En el sector Industria existe un cierto equilibro en esta brecha del desempleo entre municipios. En cambio, la brecha del desempleo del sector Servicios muestra una intensa a extrema feminización, superando el peso del desempleo femenino al masculino en más de 40 puntos porcentuales en la mayoría de los municipios. En Guadalajara y Cuenca incluso hay numerosos municipios con una brecha del desempleo de este sector que supera los 60 y hasta 80 puntos. Curiosamente, en esta provincia hay un conjunto pequeño de municipios con una brecha de signo contrario, con una excepcional masculinización en el paro de este sector, que supera los 40 puntos.

La agricultura y la transformación de productos del sector primario es un yacimiento de empleo rural a potenciar en Castilla-La Mancha. Paisaje de cultivos de cereal y viñas en Consuegra (Toledo).

La variabilidad de las brechas sectoriales entre municipios es compleja: la principal tendencia de variación se asocia al signo de brecha en Servicios, que diferencia municipios masculinizados de los feminizados, siendo la variación de las brechas en Agricultura y Construcción bastante independiente de lo anterior, y con tendencias opuestas en estos sectores, siendo poco relevante la contribución de la brecha en Industria.

Para sintetizar esta variabilidad en las brechas del desempleo en los diferentes sectores, se han clasificado los municipios en tres tipos, con una distribución en general muy repartida por la región, como se aprecia en el visor. El tipo A, contiene los municipios con ‘Masculinización moderada agraria y ligera en Construcción, y feminización moderada en Servicios’, es el predominante (43% del total), especialmente en las provincias de Toledo, Ciudad Real y Albacete. El tipo B, ‘Masculinización moderada en Construcción y feminización intensa en Servicios’ (28% del total) es más frecuente en las provincias de Guadalajara, Albacete y el norte de Toledo. El tipo C, ‘Masculinización ligera en Servicios’ (29% del total), se concentra sobre todo en las provincias de Guadalajara y Albacete.

Estos resultados sugieren un mercado laboral con una distribución por sexos del desempleo idiosincrática en el territorio, derivada de características locales y comarcales en la actividad económica. Aunque las brechas sectoriales en el desempleo puedan coincidir con una segregación horizontal en el empleo, como sugieren en parte los tipos A y B, también refleja una complejidad y heterogeneidad territorial que invita a huir de tópicos simplistas para abordar el paro con un enfoque de género riguroso.

Mediante el índice de representación se ha medido la participación en el desempleo sectorial respecto al total de cada sexo. La Figura 2 muestra el valor promedio de este indicador en cuatro sectores de actividad. Difiere entre sectores para un mismo sexo y entre sexos dentro de un mismo sector.

Figura 2. Índice de representación del desempleo por sectores de actividad económica. Se indica el valor promedio de los municipios de Castilla-La Mancha.

El promedio por municipios del desempleo masculino en Agricultura y Construcción es similar al desempleo masculino total, mientras que en Industria y Servicios existe una moderada infrarrepresentación; la situación es menos desfavorable en términos relativos en estos sectores porque el desempleo masculino representa entre el 60% y 70% del desempleo masculino total.

En cambio, el desempleo femenino es menos desfavorable en Agricultura y Construcción, donde existe una intensa infrarrepresentación que representa entre el 20% y 40% del desempleo femenino total. En Industria también existe infrarrepresentación y es aún menos desfavorable, alrededor del 50% del desempleo femenino total. En Servicios sucede lo contrario, una sobrerrepresentación del desempleo femenino, en concreto existe un 40% más en promedio que el desempleo femenino total.

En otras palabras, las mujeres sufren un desempleo relativamente más intenso que los hombres en el sector Servicios, mientras que en los demás sectores su situación relativa es menos desfavorable que la de los hombres.

Esto nos alerta de la importancia de conocer la realidad local, concienciar a las empresas y articular políticas públicas en torno a las entidades territoriales más cercanas la población, las Administraciones locales, bien a través de la colaboración con otras Administraciones Públicas, bien motu proprio. Esta opción es coherente con la atribución de competencias en materia de promoción de la igualdad de oportunidades que ostentan los Ayuntamientos. También con su cooperación con los gobiernos regionales y las diputaciones provinciales (y cabildos o consejos insulares) en el desarrollo de las políticas públicas de empleo.

 

Brecha del desempleo y factores socio-territoriales

Considerar que las ciudades per se producen más oportunidades en el mercado laboral, y es donde más fácil resulta encontrar un trabajo y que esté será de mejor calidad son creencias cuestionables. Esta idea refuerza una de las mayores problemáticas con las que nos encontramos en nuestro país: el éxodo rural y el progresivo declive demográfico de nuestros municipios rurales. Sin embargo, los datos del mercado laboral de Castilla La-Mancha sugieren que en este caso es un mito instaurado en el imaginario colectivo que requiere matización.

Desde una perspectiva estadística y territorial, la brecha del desempleo es independiente del tamaño poblacional en los municipios de Castilla-La Mancha. Este hecho cuestiona la idea de que los municipios muy poblados producen, en proporción, más empleo y de mayor calidad.

Cuenca y Guadalajara, provincias que concentran los municipios con menor tamaño poblacional de la región, ilustran esta ausencia de asociación. Presentan municipios con un desempleo más paritario, una ligera feminización o masculinización, pero también otros con una feminización o masculinización alta o muy alta.

Entre los municipios con más población de la región, Toledo y Ciudad Real encabezan el ránking de discriminación en el desempleo, con una situación desfavorable para las mujeres indicada por brechas muy altas, de un -28% y -26%, respectivamente. Tomelloso y Albacete muestran la mitad de brecha, -12% y -11%, respectivamente. Presentan unas brechas ligeras, de menos del -10%, Talavera (-9%), Puertollano (-8%), Cuenca (-7%), Guadalajara (-6%) y Azuqueca de Henares (-6%).

Calle Mayor de Albacete, el municipio más poblado de Castilla-La Mancha, con unas 16.000 mujeres desempleadas, alrededor del 60% de la población parada total. Santiago López Pastor

También hay municipios rurales entre 1.000 y 10.000 habitantes con brechas moderadas, por ejemplo: Fuente el Fresno (Ciudad Real) -17%; Villacañas (Toledo), Ciudad de Calatrava (Ciudad Real), y Fuente-Álamo (Albacete) con un -14%, y Montiel (Ciudad Real) con una brecha de -12%.

La realidad es que todos los municipios con una población desempleada de más de 1.000 personas presentan una feminización del desempleo, la mayoría ligera a moderada, entre -5% y -15%. Los municipios con una población desempleada de menos de 1.000 personas presentan en su mayoría una feminización del desempleo muy ligera a moderada, de hasta un -15%, y una pequeña proporción de municipios presenta una masculinización del desempleo, predominantemente ligera (hasta -10%), si bien en algunos municipios con una población desempleada de menos de 100 personas la masculinización es alta o muy alta.

La ruralidad no marca diferencias destacables en la brecha de género del desempleo, aunque la brecha promedio de los municipios rurales es ligeramente superior a la brecha promedio de los municipios urbanos. Los municipios rurales presentan en su mayoría una feminización del desempleo muy ligera a moderada, de hasta un -15%, y una pequeña proporción de municipios presenta masculinización del desempleo, predominantemente ligera (hasta -10%), si bien en algunos pocos municipios rurales la masculinización es moderada a muy alta. Casi todos los municipios semi-urbanos y urbanos presentan una feminización del desempleo, siendo en su mayoría muy ligera a moderada, hasta -15%.

Otro tópico sobre brechas laborales es que edad media de la población demandante de empleo y brecha de género del desempleo están asociadas. Se cree que, con el paso de los años, las distintas políticas públicas laborales y estrategias a favor de las mujeres repercuten positivamente en las nuevas generaciones, que pueden acceder a un mercado laboral más igualitario.

Sin embargo, la brecha de desempleo promedio de los municipios con una edad media de la PET de hasta 45 años es casi tres puntos superior a la brecha promedio de los municipios más envejecidos, con una edad media de la PET mayor de 45 años.

La heterogeneidad entre municipios según la edad de la PET es notable. Casi todos los municipios con una PET más joven presentan una feminización del desempleo, siendo en su mayoría muy ligera a moderada, hasta -15%, aunque existen algunos municipios con una ligera masculinización. En cambio, los municipios más con una PET más envejecida presentan todo el espectro de brechas, desde una feminización del desempleo muy alta a una masculinización del desempleo muy alta.

 

Brecha del desempleo y tasa de paro

¿La brecha de género del desempleo está asociada a la tasa de paro? Todo el espectro de brechas de desempleo se manifiesta en municipios clasificados por distintos rangos de tasa de paro. Sin embargo, tasa de paro y brecha de desempleo no son variables independientes. Los municipios con una tasa de paro más baja (menor del 20%) presentan una feminización del desempleo promedio muy ligera (-4%), mientras que en aquellos con una tasa de paro moderada (20% a 30%) y alta (mayor del 30%), la feminización del desempleo es superior (-8,7%).

La Figura 3 ilustra para dos clases de tasa de paro contrastadas la distribución de municipios diferente según su brecha del desempleo. La tendencia es una feminización del desempleo más acentuada en los municipios con una tasa de paro moderada y alta que en los que tienen una tasa de paro inferior.

Figura 3. Distribución de frecuencias de brecha de desempleo de municipios para dos clases de tasa de paro, baja (menor del 20%) y moderada y alta (mayor del 20%).

 

De hecho, el 86% de los 303 municipios con una feminización del desempleo moderada y alta (inferior al -15%), presenta una tasa de paro superior al 20%. Existe, por tanto, una coincidencia territorial peligrosa que merece destacarse. Significa una doble discriminación laboral para la mujer en estos municipios con menos empleos y con menos acceso al empleo para la mujer.

Existen municipios en esta situación de diferente tamaño poblacional. Con una feminización del desempleo intensa y una tasa de paro entre el 28% y el 55% son ejemplos entre los municipios más poblados Toledo, Ciudad Real y La Solana (Ciudad Real), con unas 23.000, 18.000 y 1.000 mujeres paradas, respectivamente. También pertenecen a este grupo otros municipios de menos de 1.000 habitantes, como Férez y Villaverde de Guadalimar (Albacete) y Santa Cruz de los Cáñamos (Ciudad Real), con 65, 35 y 54 mujeres en paro, respectivamente.

 

Entre los municipios con más población de la Castilla-La Mancha, Toledo encabeza el ranking de discriminación de las mujeres en el desempleo, con una brecha de género de -28% (diferencia entre la proporción de mujeres y hombres en situación de paro).

Otros ejemplos de municipios con una feminización del desempleo moderada y una tasa de paro entre el 22% y el 67% son, entre los más poblados, Albacete (unas 16.000 mujeres paradas), Tomelloso (Ciudad Real; 2.800), Hellín (Albacete; 2.000); y entre los municipios de tamaño intermedio, Daimiel (Ciudad Real; 1.400), La Roda (Albacete; 900) y Campo de Criptana (Ciudad Real; 800).

Esta realidad territorial coloca a miles de mujeres castellano-manchegas en una situación vulnerable por esta doble discriminación. No sólo se ven afectadas por las consecuencias socioeconómicas perjudiciales de residir en un territorio con una alta tasa de paro, sino que además su inclusión en el mercado laboral es más dificultosa que la de los hombres.

El aumento del paro por la pandemia es un factor que podría haber acentuado la brecha en el desempleo medida, pues las mujeres tienen empleos más precarios. Así lo refleja la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2020. Sin embargo, la brecha en el desempleo es una realidad estructural en Castilla-La Mancha.  Esta situación puede tener impactos directos claros como el aumento del fenómeno conocido como ‘feminización de la pobreza’, que se refiere a aquellos factores que determinan que las mujeres se encuentren más expuestas al empobrecimiento y a una peor calidad de vida.

Gdo. Pablo Estévez, Investigador de la Fundación Matrix

Mtr. Yolanda Diz, Especialista en Igualdad de la Fundación Matrix

Dr. Javier Montalvo, Profesor de Ecología de la Universidad de Vigo y Director de la Fundación Matrix

Artículo divulgativo del proyecto de investigación BRELA-CLM, subvencionado por el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, realizado por la Fundación Matrix, Investigación y Desarrollo Sostenible.

*Actualizado 02/02/2022

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