03 Dic Abundancia y distribución de carnívoros en el Parque Nacional de Cabañeros

ECOLOGÍA DE CARNÍVOROS

Abundancia y distribución de carnívoros en el Parque Nacional de Cabañeros

 

La densidad natural local de mamíferos carnívoros en los ecosistemas mediterráneos es baja. Estos animales son muy difíciles de ver por sus hábitos nocturnos o crepusculares, y porque evitan a los humanos. Por eso, es revolucionario el uso de cámaras fotográficas de disparo automático como método de muestreo (fototrampeo) para el estudio ecológico de carnívoros en su medio natural. Disponer de evidencias de su presencia o conocer su distribución en los diferentes hábitats de los Espacios Naturales Protegidos (ENP), es un objetivo apreciado por los responsables de su conservación y gestión. Se exponen algunos resultados preliminares obtenidos en el Parque Nacional de Cabañeros, situado en Castilla-La Mancha, en los Montes de Toledo. Tras un notable esfuerzo de muestreo, más de 40 cámaras y un total de más de 5.000 días de fototrampeo, se ha generado información novedosa sobre la presencia y abundancia de seis especies de carnívoros en diferentes hábitats. Cuatro especies parecen presentar en la dehesa una abundancia similar a otros hábitats, como algunos tipos de bosque o incluso matorral, la primera evidencia empírica conocida por los autores sobre esta realidad. Son resultados del proyecto ECONECT, cofinanciado por el Ministerio para la Transición Ecológica, que desarrolla la Fundación Matrix con la colaboración de la Universidad de Vigo, y que contribuye al conocimiento ecológico y conservación de los carnívoros a escala de paisaje.

 

El Parque Nacional de Cabañeros, situado entre Toledo y Ciudad Real, ocupa una superficie de unas 40.000 ha. Su relieve es heterogéneo, con sierras en su centro y noroeste, y una llanura de piedemonte conocido como raña. Conforma un paisaje cultural, con siglos de impronta humana en la configuración de su vegetación actual, por actividades agrícolas, de pastoreo, saca de corcho o carboneo, entre otras. Hoy es conocido por su considerable abundancia de ciervos, motivo de turismo de naturaleza y objeto de control poblacional o aprovechamiento cinegético en algunas fincas. Este ENP es un mosaico de vegetación mediterránea formado por teselas (clases de unidades espaciales) de diferente tamaño y distribución territorial. Las principales, entre otras variantes, son las siguientes: bosque planoesclerófilo, con un dosel arbóreo denso de encinas, alcornoques y quejigos –fundamentalmente en laderas de umbría­– o presencia de claros ocupados por arbustos; dehesa de encinas muy dispersas, en la raña; matorral bajo o jaral-brezal; bosque de ribera con fresnos y sauces, entre otras especies arbóreas, con una distribución espacial lineal; y bosque caducifolio de rebollo, a veces adehesado, con alta cobertura arbórea.

La heterogeneidad espacial o fragmentación del paisaje del Parque Nacional Cabañeros en teselas de diferentes clases de vegetación es notable. Enrique Ruiz, Coordinador del Área de Teledetección de la Fundación Matrix, recuerda que el número de teselas por unidad de área es en promedio relativamente alto y superior al que muestran otros ENP, aunque menor que su entorno. Además, el grado de fragmentación es un atributo del paisaje dependiente de la escala espacial considerada, y si es fina o detallada, como la que perciben los animales terrestres, sería aún mayor.

Estudiamos mamíferos carnívoros de talla pequeña y media (menos de 15 kg), conocidos como mesocarnívoros. Son especies con poblaciones de baja densidad y difíciles de observar. En la mayoría de los casos no existen datos fiables sobre ellas que puedan ayudar a la gestión de los ENP. Como predadores, los efectos ecológicos de los mesocarnívoros pueden ser clave, por ejemplo, por la variedad de sus presas y fuentes de alimentación –algunas especies también consumen carroña y frutos–, y por la capacidad de control de la biodiversidad, como ocurre en caso de interacciones intensas entre predadores.

 

Fototrampeo y abundancia de mesocarnívoros

El fototrampeo (camara trapping) es un método muy eficiente de muestreo, ya que no perturba a la fauna y registra durante 24 horas al día en un periodo planificado la presencia de animales que pasan enfrente de la cámara fotográfica, que se dispara de modo automático y puede almacenar miles de imágenes digitales, identificando hora y día de captura. Las imágenes nocturnas son en blanco y negro ya que no se usa flash sino luz infrarroja (Figura 1); así se evitan efectos perturbadores sobre la probabilidad de detección de los animales. Desde el uso pionero en los noventa para la conservación del tigre de Sumatra en un parque nacional de esta isla de Indonesia, su uso se ha generalizado ya que es idóneo para conocer la distribución espacial de especies de carnívoros en territorios extensos, y es especialmente apropiado para especies especialistas de determinados hábitats. Los datos de fototrampeo permiten realizar inventarios, estudiar patrones de actividad, evaluar la preferencia de hábitat, generar modelos de ocupación de las especies y estimar su densidad. No obstante, la fiabilidad del conocimiento ecológico generado requiere aplicar criterios de muestreo y análisis cuidadosos para comprender su alcance y limitaciones.

Figura 1. Jineta en un bosque de rebollos.

Se estudiaron cinco clases de vegetación o hábitat: tres tipos de bosque (esclerófilo, caducifolio, de ribera), dehesa y matorral bajo. Mediante un muestreo estratificado, se distribuyeron más de 40 cámaras fotográficas de fototrampeo en localidades representativas de las diferentes clases de hábitat, suficientemente separadas entre sí para minimizar la probabilidad de confusión derivada del movimiento de los animales. Se realizó sobre todo en verano, a lo largo de un periodo de 120 días entre mayo y septiembre de 2018, que representa más de 5.000 días de fototrampeo para el conjunto de localidades.

 

Se ha ensayado con éxito fototrampeo sin cebo o carnada, ni otro estímulo que atraiga a los animales a la localidad. De este modo se evitan los posibles sesgos producidos por la atracción diferencial entre especies o el desplazamiento de los carnívoros entre distintos hábitats. Los registros obtenidos son, por tanto, indicadores de la ocurrencia o uso del hábitat por una o más especies.  Los resultados explotados hasta la fecha se expresan mediante un sencillo índice de abundancia relativa, basado en la frecuencia de capturas fotográficas (registros) de especies durante el periodo de muestreo en cada localidad. Este índice, si bien no es una medida idónea de densidad de las especies, es razonable si asumimos que tasa de captura y abundancia son proporcionales. Aunque no son óptimos, los índices de abundancia relativa derivados de fototrampeo realizado con un diseño y esfuerzo de muestreo apropiado, son una valiosa herramienta de seguimiento y conservación.

Aunque se han realizado observaciones previas mediante fototrampeo en el Parque Nacional de Cabañeros, nunca antes se habían realizado durante un periodo tan largo ni en la estación estival. Tampoco sin uso de atrayentes.

 

Figura 2. Abundancia relativa de especies de mesocarnívoros en el Parque Nacional de Cabañeros estimada mediante registros en localidades de fototrampeo en verano de 2018. Valor promedio del conjunto de localidades o de la abundancia media en las cinco clases de hábitat estudiados.

La Figura 2 muestra dos estimaciones de abundancia relativa de las seis especies de mesocarnívoros registradas: zorro, garduña, gineta, tejón, meloncillo y gato montés. Al menos, coexisten estas especies de mesocarnívoros en el parque. Hasta cinco de ellas se han detectado en una misma localidad. Estos resultados demuestran la viabilidad y fiabilidad del método del fototrampeo sin atrayente para algunos estudios ecológicos de mamíferos silvestres en ecosistemas mediterráneos. Registramos las mismas especies que otros estudios realizados en este parque nacional mediante fototrampeo con atrayente, pero probablemente con estimaciones de abundancia relativa más apropiadas, ya que evitamos la sobreestimación de la abundancia local provocada por el empleo de sustancias atrayentes o incluso sus efectos en la abundancia de presas, como demuestran algunos estudios realizados.

No se ha detectado lince, turón, comadreja ni nutria. Esto puede deberse a la baja detectabilidad de algunas especies, y a la presencia ocasional o ausencia en el caso del lince. Comadreja y turón son dos especies cuya presencia se presupone en prácticamente la totalidad de la Península Ibérica, aunque no existen datos fiables en casi ningún lugar. Por ello cobra mayor importancia la realización de estudios a largo plazo y durante todas las estaciones del año.

Independientemente de la presencia o ausencia de una especie determinada, es llamativo que ninguna de las especies presentes muestra valores altos de abundancia relativa (Figura 2). Más bien al contrario, siendo la especie más abundante zorro, seguido de garduña, jineta y tejón (Figuras 1, 3 a 6), que presentan valores menores de abundancia no muy diferentes entre sí. Por último, gato montés y meloncillo son las especies menos abundantes.

 

Figura 3. Zorro en una dehesa.

No es extraño que zorro, una especie generalista y de amplio espectro trófico, y también garduña, sean las especies de mesocarnívoros con mayor abundancia relativa, ya que son capaces de explotar los recursos más abundantes en cada momento en un lugar determinado.

Se ha detectado meloncillo en una ocasión, hecho que no es extraño debido a que el área de estudio se encuentra en el límite de su área de distribución, aunque es una especie que actualmente se encuentra en expansión. En cuanto al gato montés, se ha registrado su presencia en dos ocasiones y en localidades independientes. En este caso puede influir la menor detectabilidad de esta especie, su menor densidad poblacional y otros factores como la exclusión local por competencia con otras especies.

No obstante, interpretar el significado de las diferencias de abundancia, siempre de origen multifactorial, no es tarea sencilla. Por ejemplo,  es conocida la escasa abundancia de conejo en Cabañeros, debido a enfermedades, la estructura espacial del paisaje y determinadas limitaciones intrínsecas para la reproducción, un hecho que podría condicionar la abundancia o ausencia de algunas especies de mesocarnívoros.

Figura 4. Garduña en bosque esclerófilo, junto a un madroño.

 

Diferencias entre hábitats

Una proporción muy alta de localidades presenta valores bajos de abundancia relativa de la mayoría de especies de mesocarnívoros, o incluso nulos. Las cuatro especies más abundantes, zorro, garduña, jineta y tejón, aparecieron en todos los hábitats. La abundancia promedio de garduña en bosque de ribera es mayor que en dehesa y matorral, pero es similar a los otros tipos de bosque que, en cambio, no muestran diferencias significativas con dehesa y matorral. La abundancia promedio de jineta en bosque de ribera también es mayor, en este caso, que en el resto de hábitats. La abundancia promedio de tejón en bosque de ribera es mayor que en bosque caducifolio, bosque esclerófilo y dehesa, aunque es similar en matorral, un hábitat sin diferencias significativas de abundancia de esta especie con el resto de hábitats. Finalmente, la abundancia promedio de zorro en bosque de ribera y dehesa es similar, y mayor que en bosque esclerófilo, mientras que en bosque caducifolio y matorral no muestra diferencias con los demás hábitats.

Por tanto, los mesocarnívoros de Cabañeros mencionados no muestran preferencias muy marcadas por ninguno de los cinco hábitats considerados en verano, con excepción del bosque de ribera, que parece propiciar la presencia y abundancia de estas especies. El clima de Cabañeros es mediterráneo típico, con una acusada sequía estival, con máximos en otoño-invierno. Teniendo en cuenta el periodo de estudiado (verano), se podría explicar por las condiciones más favorables de este hábitat para alimentación y refugio, como la mayor oferta y diversidad trófica, presencia de agua, y mayor cobertura arbórea, que suavizan la temperatura ambiental.

La abundancia relativa de garduña, jineta y tejón no difiere entre bosque esclerófilo, matorral o dehesa. Dehesa y matorral no muestran diferencias de abundancia de zorro, aunque solo en el hábitat de dehesa, además de bosque de ribera, esta especie es más abundante que en el bosque esclerófilo.

Figura 5. Gato montés en un claro de matorral en la raña.

La dehesa en Cabañeros es un pastizal arbolado de muy baja cobertura arbórea, que en su mayor parte presenta baja densidad de encinas y ausencia de estrato arbustivo. La dehesa no siempre se identifica como un hábitat propicio para algunos mesocarnívoros considerados ‘forestales’, de bosque o matorral mediterráneo. En determinados paisajes agrícolas del entorno de Doñana, algunas especies de mesocarnívoros (jineta y meloncillo) tienden a evitar el hábitat de dehesa. Sin embargo, este hecho puede ser un factor asociado a la configuración local del paisaje. La riqueza de especies mesocarnívoros y otros mamíferos es mayor en dehesas con pasto herbáceo o estrato arbustivo, que en las dehesas cultivadas. En Cabañeros, dada la mayor naturalidad de este ENP, aunque siendo un paisaje cultural, el hábitat de dehesa parece mostrar una importancia similar para la abundancia de mesocarnívoros que otros hábitats mediterráneos estudiados no asociados al agua o incluso propios condiciones de mayor humedad climática, como el bosque caducifolio. Esta información, es relevante en sí misma para comprender mejor el valor de la dehesa para la conservación de la fauna de carnívoros mediterráneos. No obstante, es preciso recordar que las diferencias interespecíficas de detectabilidad y la baja abundancia relativa de las especies podrían afectar a la magnitud de sus diferencias observadas entre hábitats.

El área de campeo media es una superficie puede albergar varios tipos de hábitats, aunque no todos se usen por igual.  Considerando por ejemplo un área de campeo media de un tejón de 570 ha, en la superficie total del Parque Nacional de Cabañeros, habría una capacidad máxima aparente para alrededor de 70 individuos de esta especie. Esta suposición es un simple ejemplo que expresa nuestra ignorancia sobre la ecología espacial de muchos mesocarnívoros. En realidad, las áreas de campeo podrían solaparse, no tienen que ocupar necesariamente toda la superficie del ENP o existe exclusión territorial por interferencia u otras formas de competencia interespecífica por presas, por ejemplo. Por tanto, coexistencia territorial no es coocurrencia dentro de un hábitat.

Figura 6. Tejón en un jaral-brezal.

La coexistencia de especies de mesocarnívoros en una superficie extensa como la de este ENP, estimada desde datos de fototrampeo u otros métodos, puede resultar de complejas interacciones ecológicas a escala de paisaje, no implica la coocurrencia local o el uso similar de los hábitats presentes. De hecho, se considera que no existe segregación espacial de especies de mesocarnívoros en las comunidades mediterráneas, que presentarían interacciones variables estacional y geográficamente. Como se ha comentado, Cabañeros es un mosaico de tipos de vegetación o hábitats potencialmente diferentes.

Necesitamos conocer más, en especial de las especies menos abundantes o detectables para promover su conservación. La ocupación del espacio por las especies de mesocarnívoros probablemente expresa diferencias específicas de selección de hábitat o incluso diferencias temporales en el uso de un hábitat, determinantes de la distribución y mantenimiento de sus poblaciones a escala de paisaje.  Los resultados preliminares presentan una heterogeneidad espacial en la composición de mesocarnívoros local, más notable dentro del bosque de ribera. En algunas localidades de este tipo hábitat se ha registrado una coocurrencia de garduña y jineta. Las estimaciones de verano manifiestan así un posible efecto del tipo de hábitat a escala de paisaje sobre la composición de mesocarnívoros en un paisaje mediterráneo.

Los registros más frecuentes en localidades de bosque de ribera son de tres especies, siendo el valor máximo observado de cinco especies de mesocarnívoros. Por el contrario, el matorral es el hábitat con valores de riqueza más bajos, entre cero y dos especies. Debido a variabilidad entre localidades, los resultados preliminares indican que el promedio de riqueza de especies de mesocarnívoros es mayor en bosque de ribera que en dehesa y matorral, no existiendo diferencias al considerar otras comparaciones entre hábitats, por ejemplo, entre bosque esclerófilo y dehesa.

Promover la investigación para la conservación y la difusión de resultados es uno de los objetivos del Plan Director de la Red de Parques Nacionales, así como métodos homologables de seguimiento ecológico de su estado de conservación; y la formación y sensibilización ambiental. Disponer de información de calidad sobre la fauna puede ayudar mucho a lograr estos objetivos.

Mtr. Alberto Martínez y Mtr. Pablo Montoya, Investigadores de la Fundación Matrix

Dr. Javier Montalvo, Profesor de Ecología de la Universidad de Vigo y Director de la Fundación Matrix

Artículo divulgativo de resultados de investigación del Proyecto ECONECT, cofinanciado por el Ministerio para la Transición Ecológica, realizado por la Fundación Matrix con la colaboración de la Universidad de Vigo.

 

Sin Comentarios

Publica un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, clicar el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies