27 Abr Éxito de la primera experiencia de teatro foro del Programa PROMUJER en Reus, Tarragona

Éxito de la primera experiencia de teatro foro del Programa PROMUJER en Reus, Tarragona

Sensibilizar a los adolescentes sobre la violencia contra la mujer en una relación de pareja. Ésta es la finalidad de la primera actividad de la Fundación Matrix realizada en colaboración con la compañía de teatro social Teatrosfera. Se desarrolla en el marco del Programa PROMUJER con el apoyo por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Los destinatarios, alumnos de 3º y 4º de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), participaron en un taller de teatro foro con interpretación de varias escenas de violencia contra la mujer. Los alumnos mostraron mucho interés y los actores-facilitadores del taller motivaron el debate y la reflexión sobre cada escena. Los jóvenes adolescentes plantearon escenarios de maltrato que ellos mismos interpretaron, proponiendo soluciones a los conflictos de violencia que afectan a las parejas. Esta experiencia, además de su buena acogida, aportó datos muy reveladores.

Días antes de la realización del taller, alumnos y alumnas de 3º y 4º de la ESO del Instituto Domènech i Montaner de Reus, respondieron a unos cuestionarios sobre la igualdad y diversos aspectos relacionados con la violencia contra la mujer. La colaboración de los profesores de esta etapa de la educación formal tan importante fue muy valiosa.  Los alumnos no sabían aún que participaban en una experiencia de teatro foro sobre maltrato de la mujer, ni lo que verían días después. Sara Ortega, coordinadora del Programa PROMUJER, considera que debemos evaluar la percepción u opinión de los alumnos sobre este asunto para diseñar estrategias de sensibilización óptimas: “esperamos con expectación lo más interesante, evaluar la utilidad sensibilizadora del taller de una forma cuantitativa y rigurosa”.

 

Opinión sobre desigualdad y violencia contra la mujer

La existencia de desigualdad en todos los aspectos de la sociedad es una opinión mayoritaria (60%) en este instituto colaborador, según una encuesta a 156 alumnos de 3º y 4º de la ESO. El 85% del alumnado reconoce todas las formas de violencia sobre la mujer. Una amplia mayoría (75%) considera que esta violencia es un problema social muy importante, aunque curiosamente esta opinión varía entre sexos. Las alumnas superan en más de 22 puntos porcentuales a los alumnos al otorgar a esta violencia una importancia alta o muy alta como problema social.

Los encuestados tienen opiniones diversas sobre la necesidad de actuación de la sociedad para reducir y evitar la violencia contra la mujer. La mayoría (52%) cree que la sociedad debe actuar mediante acciones educativas con los hombres violentos y con las víctimas de la violencia (tanto en caso de maltrato físico como psicológico), una opinión más extendida en ellos (seis puntos porcentuales más) que en ellas. Sin embargo, alrededor del 40% del conjunto de alumnos considera que es necesario aplicar castigos o penas más severas para el maltratador, una opinión más extendida en alumnas (15 puntos porcentuales más) que en alumnos.

En general, estos adolescentes apuestan de forma clara por la opción punitiva contra los maltratadores. El 42% opina que ante esta violencia la mejor opción es sancionar y castigar. Sin embargo, un tercio de los alumnos propone campañas de sensibilización y educación, en especial a una edad temprana. La utilidad de talleres como el que realiza la Fundación Matrix está muy bien valorada por los alumnos de la etapa final de la ESO: un 88% opina que son útiles para identificar y concienciar a las personas sobre la prevención del maltrato a la mujer, para saber actuar ante este tipo de violencia, o para ambos fines.

 

Escenas teatrales de maltrato

Unos días después de cumplimentar el cuestionario, el 23 de abril de 2018, los alumnos llenaron el salón de actos del instituto donde esperaban asistir a una charla sobre redes sociales. Comienza con la presencia de dos conferenciantes de distinto sexo. Ella había olvidado unas fichas para los alumnos y discute con su compañero. Aunque ella se disculpa, él reacciona de manera violenta ante el descuido. La insulta y empuja gritando, y ella abandona el escenario llorando. Él sale detrás. Los alumnos viven un momento de desconcierto. Pero los supuestos conferenciantes vuelven y se abrazan. Los alumnos han asistido a una escena teatral sobre maltrato.

Los actores inician una fase de debate sobre las posibles soluciones cuando presenciamos una escena de violencia en un lugar público. Después analizan el caso de cada personaje mediante dos monólogos. El monólogo de él muestra un hombre angustiado, celoso, con baja autoestima, necesidad de control y miedo a quedarse solo. El monólogo de ella descubre que se menosprecia y se culpa, y que está sometida a un ciclo de violencia y aislamiento del que no sabe cómo salir.

Los alumnos analizan las emociones que mueven a los personajes intentando entender sus comportamientos, y debaten sobre las bases de las relaciones de pareja y el concepto de igualdad. Después, proponen diversas escenas para representar ellos mismos. En una de ellas, la chica se ha arreglado para salir con sus amigas; el chico tiene que quedarse en casa para estudiar. Mientras que el objetivo de él es que ella se quede en casa, y utiliza mecanismos de manipulación emocional, el objetivo de ella es salir sin sentirse culpable por tomar sus propias decisiones. En otra escena, él mira el Whatsapp en el móvil de ella. Ella lo descubre. Se inicia una discusión. Los actores-facilitadores del taller proponen a los alumnos resolver el conflicto de forma civilizada, sin usar la violencia.

María Bravo Font, responsable de Teatrosfera y con una dilatada experiencia en talleres de prevención de conflictos, explica el sentido educativo de las escenas representadas. “Se procura que los alumnos experimenten con recursos emocionales basados en la empatía y en la comunicación asertiva, para no recurrir a los mecanismos de manipulación emocional y dominación que, como es conocido, contribuyen a generar un proceso escalonado de violencia que puede desembocar en procesos de maltrato”.

Tras finalizar el taller, tanto alumnos como profesores destacaron la utilidad de estas experiencias formativas en las que se hace participar a los jóvenes adolescentes activamente, y en las que se trabaja de forma vivencial con las emociones.

Javier Montalvo, director de la Fundación Matrix, entidad impulsora esta iniciativa, considera que este taller facilita un aprendizaje más completo y puede generar cambios significativos en el comportamiento del alumnado. “La educación y la sensibilización son valiosas herramientas en una estrategia integral de prevención de la violencia contra la mujer”. “Formar a los individuos para construir una sociedad mejor conlleva iluminar las conciencias a edades tempranas, superando la inmadurez entendida como la incapacidad de una propia comprensión sin guía ajena, que diría Immanuel Kant”, concluye.

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