14 Jul Violencia contra la mujer en España: tendencias geográficas y factores de riesgo

Violencia contra la mujer en España: tendencias geográficas y factores de riesgo

 

Nunca antes se había descrito con rigor científico cómo varía la violencia contra la mujer en España. Una investigación sobre la prevalencia de este problema social, desarrollada por la Fundación Matrix y la Universidad de Vigo en el marco del Programa PROMUJER, demuestra que hay áreas peninsulares litorales cuya tasa de denuncias es el triple que otras, incluso áreas localizadas donde los Juzgados de Violencia sobre la Mujer reciben hasta 13,7 denuncias por cada mil mujeres de 15 o más años (13,7‰). Canarias, presenta tasas extraordinariamente altas, de hasta cuatro veces la media nacional, que es 6,7‰.  Prevenir esta forma de violencia requiere un conocimiento espacial y modelos apropiados. El ambiente se revela como muy importante: la temperatura y la edad poblacional son factores de riesgo asociados a la variación territorial de la magnitud de la violencia contra la mujer. La Comunidad de Madrid y parte de su entorno es un área con una prevalencia de esta violencia especialmente alta, probablemente ligada a municipios con una edad poblacional media entre las más bajas de España. Cataluña presenta parte de su territorio litoral con una proporción de violencia similar. Gran parte de Murcia y parte del litoral de la Comunidad Valenciana y Andalucía presentan una prevalencia aún superior, aunque también otras áreas litorales de Galicia y Cantabria muestran tasas altas. Los autores reconocen que no comprenden aún todas las dimensiones del fenómeno multicausal de la violencia contra la mujer. Sin embargo, el conocimiento generado es muy valioso. Requiere una apropiada difusión y una urgente aplicación práctica.

 

La violencia contra la mujer por razón de su sexo no se limita a las víctimas mortales. Tras sufrir maltrato sexual, físico o psicológico –estas dos últimas formas de agresión están asociadas con frecuencia–, muchas mujeres denuncian al agresor, su pareja actual o a aquél que fue su compañero íntimo. La gravedad de esta experiencia es un hecho incuestionable, suponga o no un riesgo mortal. Aunque no todas las mujeres que experimentan este tipo de violencia presentan una denuncia, alcanza proporciones epidémicas.

Casi un millón y medio de denuncias por violencia contra la mujer, entre 2007 y 2017, expresan con elocuencia esta funesta realidad social en España. Equivale a una tasa anual promedio de 6,7‰. Sin embargo, esta prevalencia es muy variable en el territorio nacional.

La tasa anual promedio de denuncias en un área determinada es una medida estadística empírica de la proporción de mujeres que sufren violencia y lo manifiestan, es un indicador fiable de la violencia contra la mujer. Su magnitud o intensidad es una medida poblacional basada en un conjunto muy amplio de datos estadísticos de todo el territorio español, no es una medida de una escala derivada de observaciones de comportamiento individual de una muestra de individuos. Un análisis de la distribución geográfica de la tasa anual promedio de denuncias en los 431 partidos judiciales que cubren el territorio nacional de un periodo de 11 años (2007-2017) –el conjunto más reciente de datos disponible recopilado por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)– demuestra, más allá de toda duda, la alta heterogeneidad espacial de la violencia contra la mujer existente en España (ver mapa del visor adjunto, con isolíneas de violencia resultantes de modelización).

Visor cartográfico: visualizar el mapa pulsando el botón de pantalla completa

Numerosos partidos judiciales (22% del total; corresponde al 6,4% de la población española), concentrados principalmente en el noroeste de España, presentan una tasa de denuncias baja a moderada, menor del 3‰. La mayoría corresponde a municipios de tipo rural. Existe una tendencia de incremento gradual de la violencia hacia el sur y este peninsular, que se duplica a una distancia de alrededor de 80-150 km de la línea de costa mediterránea, intensificándose el gradiente hacia la misma, triplicándose la tasa en esta costa. En algunas áreas de la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía supera el 10‰, llegando en algunas áreas de las provincias de Málaga, Murcia, Alicante y Valencia a tasas próximas al 14‰. La costa atlántica presenta tasas de violencia baja a moderada, con algunas excepciones con tasas muy altas, entre el 7 y 8‰, por ejemplo, en el suroeste de Galicia y el nordeste de Cantabria.

El centro de España, gran parte de la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM) y parte del territorio de las provincias adyacentes de Guadalajara y Toledo (un área que incluye el 16% de la población española), se desvía de esta tendencia. Aparece como una isla geográfica de violencia. Presenta tasas superiores al 6‰, llegando al 10,5‰ en los partidos judiciales de Torrejón de Ardoz y Arganda del Rey, situados al este y sureste de la CAM.

Gran parte de las Islas Baleares presenta tasas altas, así como la mayor parte de los municipios de Canarias (islas centrales y orientales), alcanzándose los valores récord al sur de las islas de Gran Canaria (26,9‰) y Tenerife (14,8‰). El 32% del territorio español (68% de la población) presenta tasas muy altas a extremas (mayores del 5‰).

Asociación entre violencia contra la mujer (tasa promedio de denuncias del periodo 2007-2017) y temperatura ambiental en España a nivel de partido judicial, clasificados según el grado de ruralidad de sus municipios.

 

Factores de riesgo

El clima es un factor de riesgo de violencia contra la mujer. Recordemos las cifras de las notables diferencias geográficas en la temperatura media anual (TMA) en España, con temperaturas suaves en el norte (12 a 14ºC), más frías en las montañas, y más cálidas –hasta 6ºC más– hacia el sur y la costa mediterránea. Pues bien, al aumentar la TMA, cuando el clima se hace más cálido, aumenta la tasa promedio de denuncias. Al menos una mujer más por cada mil mujeres sufre violencia por cada aumento de 2ºC de la TMA.

Además de este factor del ambiente físico, existe un factor demográfico predictivo: la edad poblacional media. Esta variable disminuye en España en promedio, aproximadamente, 1,5 años por cada aumento de 1ºC de la TMA. Lo relevante para la violencia contra la mujer es que tiende a aumentar al disminuir la edad poblacional (mayor proporción de jóvenes). Así, por ejemplo, una disminución promedio de la edad poblacional de 2,5 años se traduce en que una mujer más por cada mil mujeres sufre violencia.

Temperatura y edad poblacional explican alrededor del 40% de la variabilidad geográfica de la tasa de denuncias en España cuando se usa la escala espacial más detallada (partido judicial), y casi el 50% si el análisis se hace a escala provincial. Esa confluencia de factores de riesgo de violencia contra la mujer, sin precedentes conocidos, es resultante de una modelización estadística preliminar. Posee un indudable valor predictivo y una utilidad preventiva.

Las áreas más cálidas son más violentas. La evidencia científica de la investigación psicosocial reconoce una asociación entre temperatura ambiental y comportamiento violento. Precisamente, un reciente estudio de la violencia contra la mujer en la Comunidad de Madrid, encontró un aumento del riesgo de esta violencia con las olas de calor, al superar la temperatura máxima de 34ºC, entre 2008 y 2016, periodo en el que se registraron 23 feminicidios.

Asociación entre violencia contra la mujer (tasa promedio de denuncias del periodo 2007-2017) y edad poblacional en España a nivel de partido judicial, clasificados según el grado de ruralidad de sus municipios.

 

El efecto de la edad poblacional puede expresar un riesgo inherente a la estructura demográfica –mayor riesgo de violencia a edades intermedias en una población relativamente joven–; de hecho el riesgo de violencia disminuye con la edad. También expresa, probablemente, un efecto ambiental indirecto, asociado al grado de ruralidad. Las áreas urbanas presentan una tasa anual de denuncias promedio de 7,1‰, un 55% superior a la tasa rural promedio (4,6‰). En España, las áreas urbanas tienden a presentar una población más joven (menos envejecida) que las áreas rurales.

Un factor de riesgo adicional es la proporción de población extranjera, que alcanza valores entre el 10 y el 20% en la mitad de las provincias españolas. Al aumentar esta proporción, se incrementa la tasa de denuncias, explicando el 20% de la variabilidad en la tasa de denuncias de los modelos estadísticos realizados a escala provincial. En conjunto, las variables temperatura, edad poblacional y proporción de población de origen extranjero, predicen el 67% de la variación de la tasa de denuncias.

Asociación entre tasa de mortalidad por violencia contra la mujer (promedio del periodo 2007-2017) y proporción de población de origen extranjero poblacional en España a nivel provincial. Cada provincia, clasificada según el grado de ruralidad de sus municipios.

 

En 2017, el 30,4% de las denuncias por violencia contra la mujer registradas por el CGPJ en España es de mujeres de origen extranjero (aunque la población de este origen es el 9,8% del total). En promedio una de cada tres mujeres víctimas mortales por violencia de género en España es de origen extranjero (34,7% en 2017; 29,4% en el periodo 1999-2017).

Debe subrayarse que factores psicológicos o de comportamiento individual, la salud emocional, actitudes, creencias o experiencias familiares, entre otros muchos, son factores de riesgo conocidos y compatibles con la importancia de otros como los estudiados. Estos factores, a veces denominados contextuales, son ecológicos o emergen de un enfoque sistémico, ya que se refieren al ambiente físico y social donde sucede este tipo de interacción entre personas con resultado de violencia contra la mujer. Muy poco se conocía antes del presente estudio del Programa PROMUJER sobre la relevancia de los factores de riesgo identificados.

Las víctimas mortales por violencia contra la mujer en España en el periodo 2007-2017 son 654. Esta cifra representa una tasa anual promedio de mortalidad por esta violencia de 2,94 por millón de mujeres. No hay un patrón geográfico claro. La mortalidad por esta causa no está asociada a los mismos factores que la violencia machista general indicada por la tasa de denuncias. No obstante, el modelo estadístico realizado a escala provincial, aunque de menor calidad predictiva que el modelo de la tasa de denuncias, expresa una correlación positiva con la proporción de población extranjera. Este predictor explica el 23% de la variabilidad de la tasa de víctimas mortales a escala provincial, lo que implica que otros factores no evaluados subyacen a esta mortalidad.

Sin duda, describir y explicar los patrones geográficos de violencia contra la mujer es interesante. Prevenir esta violencia lo es mucho más. Los resultados de la investigación revelan patrones geoespaciales y factores de riesgo que requieren una consideración práctica urgente: aplicarlos para prevenir este problema social. Con humildad debemos reconocer que, aunque no entendemos todo aún, los conocimientos generados son muy relevantes.

Por ejemplo, atender de forma precoz y educar enfatizando la necesidad de denunciar, es especialmente relevante en la cálida costa andaluza, en las poblaciones más urbanas y jóvenes como las de Madrid, y en aquellas localidades con mayor peso relativo de la población inmigrante.  Entender esta realidad es de importancia general para la seguridad ciudadana y la prevención de esta violencia, y en particular es útil para definir protocolos diferenciales de alerta o atención temprana en las áreas geográficas de mayor riesgo.

Nada hay más valioso que generar conocimiento de interés social directo, beneficioso para el bienestar social. Si mediante mapas de alta calidad y análisis de datos rigurosos la investigación aplicada ayuda a prevenir la violencia contra la mujer en España, la Fundación Matrix, impulsora del Programa PROMUJER, demuestra algo más que un aprovechamiento eficiente de una subvención del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (ver también el impacto de los talleres educativos desarrollados en este programa). Materializa el cumplimiento de sus fines fundacionales al servicio del interés general. Proteger a la mujer significa proteger a sus hijos y procurar una sociedad mejor, con más igualdad.

Mtr. Pablo Montoya, Coordinador del Área de Estadística de la Fundación Matrix

Dr. Javier Montalvo, Profesor de la Universidad de Vigo y Director Ejecutivo de la Fundación Matrix

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