11 Nov Huella de carbono de los municipios de España: influencia del transporte y las áreas edificadas

CAMBIO CLIMÁTICO

Huella de carbono de los municipios de España: influencia del transporte y las áreas edificadas

Hace falta ambición. La situación de emergencia climática obliga a reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero (GEI) a nivel mundial. España debe reducir sus emisiones del transporte y de las edificaciones residenciales. En los últimos años las emisiones de estas fuentes aumentan o no disminuyen de forma acusada. Por primera vez en nuestro país se cuantifican y representan en un mapa las emisiones difusas de GEI a escala municipal.  La distribución de la población y el grado de ruralidad de los municipios son dos factores determinantes. Por eso, en términos absolutos, algunos municipios son mucho más emisores que otros. Son resultados del proyecto de investigación IMPACTSIG, fruto de la colaboración de la Fundación Matrix con la Universidad de Vigo, apoyado por la Oficina Española de Cambio Climático y cofinanciado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD). Este conocimiento es útil para mitigar el cambio climático, sensibilizar a la sociedad e impulsar actuaciones frente al cambio climático a nivel municipal.

El CO2 y otros gases de efecto invernadero (GEI) derivados de actividades humanas son los causantes de un calentamiento global de 1ºC sobre los niveles preindustriales, según ratifica de forma contundente el IPCC. Solo en las últimas décadas, el calentamiento promedio en España es 0,60ºC, y casi 1ºC en Baleares.

Hace falta más ambición y rapidez para mitigar el cambio climático, para reducir las emisiones de GEI. Una vez más se reconoce este hecho en la Conferencia de las Partes número 26 (COP 26) de Glasgow de noviembre de 2021, la Cumbre Anual de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Para limitar el calentamiento global de 1,5ºC a finales de siglo, Naciones Unidas considera necesario recortar un 45% las emisiones de GEI antes de 2030 y suprimirlas en 2050. Esto implica una reducción mundial de 1.500 millones de toneladas de CO2-eq (equivalente de CO2) al año. La huella de carbono es la emisión total anual de GEI, y la medida CO2-eq expresa la suma de la cantidad de CO2 y del efecto de otros GEI diferentes considerando su potencial de calentamiento global.

Casi el 70% de las emisiones de GEI en España procede de fuentes antropogénicas difusas, no de un punto fijo –como un establecimiento industrial– sino desde varios puntos dispersos, como las emisiones del transporte, o de un área geográfica cuya identificación no es fácil. Es el caso de las emisiones ligadas al consumo de combustibles fósiles en edificios de uso residencial, comercial e institucional (denominado sector RCI) o las emisiones de la agricultura, es decir, de metano vinculado a la ganadería y de óxido nitroso de los suelos agrícolas, fundamentalmente.

Sectores clave para la descarbonización

La descarbonización energética es el proceso de reducción de emisiones de GEI. Una política de descarbonización eficaz debe identificar los sectores prioritarios, planificar y ejecutar todas las actuaciones apropiadas. El transporte y el sector RCI son dos fuentes de emisiones difusas que requieren mucha más atención.

Las emisiones difusas del transporte en España incluidas en el inventario nacional de emisiones proceden del transporte por la red de carreteras, ferroviario con tracción diésel (no con tracción eléctrica), marítimo nacional, una pequeña parte del aéreo nacional y el transporte por tubería (gasoductos y oleoductos). La emisión anual del transporte en España supera las 90 megatoneladas (Mt) de CO2-eq (1 Mt = un millón de toneladas).

La Figura 1 muestra la variación del total de emisiones del transporte desde 1990. Aunque la emisión del transporte tuvo un pico en 2007, descendió progresivamente hasta 2012. Sin embargo, desde esta última fecha creció a un ritmo anual de 1,7 Mt más al año hasta 2019, en que la huella de carbono del transporte fue 91 Mt (en 2020 se redujo casi un 18% por las restricciones de movilidad por la pandemia de COVID-19).

Figura 1. Emisiones anuales de GEI del sector transporte, subsector de transporte por carretera y sector residencial, comercial e institucional (RCI) en España de 1990 a 2020. Fuente: MITERD (2021)

 

Los vehículos que transportan personas y mercancías por nuestras calles y carreteras son la fuente mayoritaria de las emisiones del transporte, un 93%. El sector de transporte es la principal fuente de GEI en España, el 29% del total de emisiones de todas las fuentes en 2019 (26% en 2020). Solo el transporte por carretera es responsable del 27% de la huella de carbono nacional en 2019 (26% en 2020).

Las emisiones directas del sector RCI incluidas en el inventario nacional proceden del uso de combustibles fósiles en diferentes edificaciones: viviendas unifamiliares, bloques de pisos, comercios, restaurantes, oficinas, hospitales, centros educativos y otros edificios institucionales (de las Administraciones Públicas).

Este consumo energético es para calefacción, agua caliente sanitaria y cocina. El MITERD estima que, aproximadamente, el 60% de las emisiones de GEI procede de viviendas, y el resto del consumo realizado en las edificaciones comerciales e institucionales.

El sector RCI no muestra una tendencia de variación temporal clara, siendo la emisión anual promedio 28 Mt en los ocho años pre-pandemia (Figura 1). El uso de combustibles fósiles (gas natural, propano, butano, gasóleo, carbón), cuya contribución a las emisiones de GEI es diferente, representó el 38% del consumo energético total en los hogares españoles en 2019, según fuentes del IDAE.

¿Por qué se emite CO2 en los hogares? El 52% de la energía para calefacción, el 70% del consumo energético para agua caliente sanitaria y el 45% de la energía usada para cocinar en España procede de combustibles fósiles (datos de 2019).

Las principales emisiones de GEI se derivan del uso para calefacción, que representa el 58% del consumo total de combustibles fósiles en el hogar, seguidas de las emisiones asociadas a las instalaciones de agua caliente sanitaria (33%) y cocina (9%).

Las emisiones del sector RCI están sujetas a una influencia meteorológica, ya que si las temperaturas son menos frías, se ahorra gasóleo de calefacción y emisiones (2,868 kg de CO2 por cada litro de gasóleo).

El sector RCI representa el 8% del total de emisiones de GEI en España.

 

Mapa de emisiones por municipios

A diferencia de las emisiones de GEI de una planta industrial, las emisiones difusas de CO2 y otros GEI tienen dos características distintivas. No es fácil su control o reducción ni están sujetas aún al mercado de emisiones. Al proceder de fuentes individuales, como el transporte en coche o la calefacción de los hogares, es menor el conocimiento de la distribución geográfica y más difícil aplicar medidas de reducción.

Es muy interesante, pedagógico y útil conocer la variabilidad de las emisiones difusas de CO2 entre los municipios de España. Es una medida clave de la huella de carbono que describe el escenario territorial de producción de GEI por el transporte y el sector RCI.

Se analizan las emisiones difusas de GEI de más de 8.000 municipios de España (Península y Baleares) utilizando un modelo espacial riguroso generado por la Agencia Europea de Medio Ambiente desde datos del inventario nacional de España. Considera las emisiones de GEI de las siguientes fuentes: transporte por carreteras, transporte por barco nacional, transporte aéreo nacional y sector RCI. Los mapas de emisiones se generan mediante una regionalización desde los datos de emisión anual total del inventario nacional. Después, se asignan las emisiones a celdas de 5 x 5 km, usando información georreferenciada, como la cobertura y usos del suelo, presencia de carreteras, etc. Aunque la fuente es de 2008, y su distribución entre sectores y municipios puede haber sufrido ligeras variaciones, la emisión total es similar a la de 2019 y su distribución territorial es muy representativa de la situación actual.

La emisión antropogénica de GEI es un fenómeno variable geográficamente. El visor cartográfico interactivo adjunto permite visualizar los mapas de la variación de las emisiones de GEI en los municipios de nuestro país de forma sencilla. Distingue la emisión de transporte por carretera, la emisión total del transporte y la emisión total del sector RCI. Estas dos últimas definen la emisión difusa total o huella de carbono de cada municipio.

INTERACTIVO – Visor cartográfico: visualizar el mapa pulsando el botón de pantalla completa

Las emisiones muestran un rango de variación muy amplio que traduce diferencias geográficas en la distribución de la población y el grado de ruralidad de los municipios. En términos absolutos, algunos municipios son más responsables de estas emisiones que otros

Conocer el valor de la huella de carbono de los municipios permite representar su variación geográfica, como se aprecia en los mapas del visor cartográfico. Existe un amplio rango de variación de la emisión total municipal de GEI. Predominan los municipios con una emisión relativamente baja. El 90% de los municipios presenta una tasa anual de emisiones menor de 32 kt de CO2-eq, el 60% menos de 8 kt y el 40% menos de 4 kt. La mayor parte de los municipios de baja emisión de GEI está en la mitad norte peninsular, exceptuando el centro (Madrid y los municipios de su área metropolitana), los municipios más próximos a la costa y algunas otras áreas más amplias.

En la mitad sur peninsular, los municipios más próximos a la costa e Islas Baleares predomina una emisión de GEI más alta. Sin embargo, muy pocos municipios tienen emisiones de GEI altas. Solo alrededor del 10% de los municipios supera las 32 kt de CO2-eq, un 2% supera las 100 kt y únicamente el 0,1% de los municipios emite más de 500 kt. Estos municipios aparecen aislados o agrupados en determinadas áreas geográficas.

La emisión de GEI del transporte sigue un patrón geográfico similar a la emisión total; la emisión del transporte por carretera es coincidente, a excepción de municipios donde el tráfico aeroportuario y/o por navegación fluvial es importante, como Madrid, área metropolitana de Barcelona, Palma, y Sevilla y otros municipios ribereños del Guadalquivir.

Barcelona, y una emisión anual del tráfico urbano de 456 kt, es la segunda ciudad con más emisión difusa total de gases de efecto invernadero de España.

La emisión de GEI del sector RCI, sin embargo, muestra contrastes geográficos mucho menos marcados.

Tres de cada cuatro toneladas de GEI de las fuentes difusas consideradas proceden del transporte y una del sector RCI. El transporte por carretera supone la inmensa mayoría de las emisiones del transporte (97%) en el conjunto analizado. Estos datos apuntan claramente una prioridad de actuación en la movilidad y el transporte público y su asociación con el planeamiento urbanístico en las áreas urbanas, pero también requieren actuaciones urgentes sobre la movilidad supramunicipal y el planeamiento territorial y del transporte a esta escala.

¿Por qué varían las emisiones entre municipios?

La Figura 2 muestra que la emisión de GEI del transporte y del sector RCI presentan una alta correlación positiva entre los municipios de España. Los municipios con más emisiones directas procedentes del uso de combustibles fósiles en viviendas y otras edificaciones presentan también más emisiones directas procedentes del uso de combustibles fósiles para el transporte público y privado.

Figura 2. Correlación entre la emisión anual de GEI del transporte por carretera y del sector residencial, comercial e institucional (RCI) en municipios de España. Fuente: AEMA (2008) y elaboración propia

 

Las emisiones de GEI de un municipio dependen de múltiples factores. Para las fuentes consideradas hay dos factores claves, el tamaño de la población residente y su grado de ruralidad. Son predictores de la huella de carbono.

La emisión total de GEI depende del tamaño de la población del municipio (Figura 3). A medida que aumenta el tamaño de la población en los municipios crece el volumen de emisiones de GEI. La tendencia indica un aumento promedio de 140 toneladas de CO2-eq por cada aumento de 100 habitantes, si bien existe una dispersión apreciable entre los municipios, especialmente para menos de 100.000 habitantes. Esto indica que existen factores locales de tipo climático o de movilidad, entre otros, que determinan una mayor o menor emisión.

Figura 3. Relación entre la emisión total anual de GEI y la población en municipios de España. Fuente: AEMA (2008) e INE (2021)

 

Por ejemplo, el uso de combustibles para calefacción doméstica o comercial es mayor en los municipios de climas más fríos de interior que los de la costa, y los desplazamientos mediante vehículos privados y la congestión de tráfico son más relevantes en las grandes ciudades y conurbaciones que en municipios más pequeños. La huella de carbono y su variación temporal deben reflejar el compromiso político y la eficacia de la gestión municipal, y también la influencia de la gestión privada para recortar emisiones, como las vinculadas a un transporte público eficiente y electrificado o al uso intensivo de energías renovables.

Por otra parte, aunque también relacionado con el tamaño de población, el grado de ruralidad de un municipio expresa una asociación con el volumen de emisiones de GEI. La distribución de los valores de emisión total de GEI en el conjunto de municipios estudiados es muy asimétrica, con valores extremos poco frecuentes como el de Madrid, más de 100 veces superior que el 94% de los municipios de España.

Por eso, el valor más representativo de la emisión de GEI de los municipios según su grado de ruralidad es la mediana de las emisiones, que representa el valor central que deja la mitad de los municipios por encima y la otra mitad por debajo agrupados por clase de ruralidad (Figura 4).

Figura 4. Variación de la emisión mediana y total anual de GEI y el grado de ruralidad de municipios de España. Fuente: AEMA (2008) y elaboración propia

 

Los municipios más rurales presentan una emisión mediana baja, de 2 kt de CO2-eq, en cambio los municipios semi-urbanos y urbanos presentan una emisión mediana de 8 a 14 veces superior. A igualdad de población, el tipo de territorio influye, cuanto más urbano, más emisiones de GEI, según indican modelos estadísticos explicativos. Esto refleja en general la traducción de una mayor proporción de uso del suelo para viviendas e industrial; más área artificial y densidad de carreteras; estructura urbana más compacta; mayor edificación; alta densidad de población, y tráfico de vehículos privados y mercancías intenso, entre otros atributos.

La emisión difusa total anual de gases de efecto invernadero de Loarre (Huesca), municipio con un grado de ruralidad intenso con 232 habitantes, es 8,8 kt.

Por eso los municipios urbanos y con más población son los que ocupan las primeras posiciones en la emisión total de GEI entre el conjunto de los municipios de España. Madrid, con 4.814 kt de CO2-eq es el municipio que ocupa la primera posición por su huella de carbono en España, seguido de Barcelona y Zaragoza, con 1.485 kt y 1.157 kt, respectivamente. Valencia, Málaga, Sevilla y Murcia son otros municipios que destacan por sus emisiones.

¿Dónde hay que recortar las emisiones de GEI? Las emisiones de GEI no son un problema solo de las ciudades. También son un problema que incumbe al territorio rural. Los municipios urbanos y semi-urbanos, más de 900 en España (el 12% del total considerado) contribuyen aproximadamente al 40% de la emisión de GEI total de fuentes difusas de la Península y Baleares.

Es muy importante y urgente la planificación de actuaciones eficaces para la reducción de estas emisiones. Aunque los municipios urbanos y semi-urbanos presentan altas emisiones de GEI, el conjunto formado por miles de municipios rurales (el 88% del total considerado), representa aproximadamente el 60% de la emisión total de GEI total de la Península y Baleares. Por eso, también es muy importante y urgente planificar actuaciones específicas para recortar estas emisiones en el ámbito rural.

Desagregar las emisiones por sectores ayuda a ver la participación del ámbito rural. El conjunto de municipios rurales, aunque cuenta con alrededor de un tercio de la población residente, produce aproximadamente el 70% de las emisiones de GEI del transporte y el 40% de la emisión del sector RCI. En las primeras existe una contribución relevante de las emisiones del transporte por la red de carreteras del Estado.

Políticas para recortar las emisiones

La Unión Europea (UE) planteó para 2030 el objetivo de reducir las emisiones de GEI en al menos un 40% con respecto a las de 1990 (en el Marco de actuación en materia de clima y energía durante el periodo 2021-2030). En septiembre de 2020, el Pacto Verde Europeo estableció el compromiso de que la UE sea la primera zona climáticamente neutra (cero emisiones netas de GEI) de aquí a 2050. Para lograrlo, propone una reducción de las emisiones más ambiciosa, de al menos un 55% en 2030 respecto a 1990. En España nos falta mucho para ese objetivo: en 2019 las emisiones de GEI aumentaron un 8,5% respecto a 1990; en 2020 disminuyeron un 6,4% respecto al mismo año base, si bien es una reducción explicada parcialmente por las limitaciones de actividad y movilidad vinculadas a la pandemia de COVID-19.

La Ley de Cambio Climático y Transición Energética de mayo de 2021 es resultado de la implementación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de España. Aunque esta norma establece un objetivo de reducción de emisiones de GEI total más modesto, al menos un 23% respecto a 1990, implica una disminución de las emisiones difusas en un 39% respecto a 1990.

Por otra parte, las políticas, planes y medidas de mitigación del cambio climático pueden alterar las emisiones de GEI en un territorio. Muchas son interdependientes y sinérgicas.

Así, por ejemplo, nivel nacional el incremento de la generación eléctrica mediante fuentes renovables limitará las emisiones derivadas del uso de combustibles fósiles. Su impulso prevé en 2030, según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030, una reducción del 30% de emisiones de CO2 por generación de electricidad.

Descarbonización municipal

El Pacto de las Alcaldías agrupa a miles de gobiernos locales comprometidos con objetivos en materia de clima y energía de la Unión Europea. Tiene su origen en 2008, cuando la Comisión Europea decidió implicar alas entidades locales en los objetivos de descarbonización a nivel europeo para el año 2050. En 2015, el Pacto de las Alcaldías se fusionó con la iniciativa Alcaldías por la Adaptación, dando lugar al Pacto tal y como lo conocemos hoy en día, con un enfoque más ambicioso para las entidades firmantes, pues pretende recortar el 40% las emisiones GEI en su territorio de actuación para 2030. Además de la mitigación, impulsa con un enfoque común la adaptación al cambio climático, garantizando el acceso asequible, seguro y sostenible a la energía, de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

Esta iniciativa reúne en la actualidad a más de 10.000 entidades locales de 53 países, alcanzando no sólo las regiones limítrofes de la UE, sino que tras la Cumbre por el Clima de París (2015) se convirtió en un pacto mundial, que alcanza a casi de 330 millones de personas. En la Unión Europea se sitúan un total de 10.026 firmantes y una población que supera los 226 millones de habitantes (51% del total). En España se han adherido 2.803 municipios, cubriendo una población de más de 38 millones de habitantes (80%). En Galicia, por ejemplo, las alcaldías adheridas son 275, implicando a 2.218.426 habitantes (82% de la población gallega).

Las entidades firmantes tienen un plazo de dos años para presentar su Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible (PACES), documento que plasma las acciones que pretenden llevar a cabo, así como un inventario local de emisiones, así como una evaluación de la vulnerabilidad climática y riesgos a nivel local. La Fundación Matrix cuenta con experiencia en evaluación local de emisiones de contaminación difusa, clima, cambio climático y riesgos asociados, y sensibilización social; apoya a la Administración local en sus planes de mitigación de emisiones y de adaptación al cambio climático.

En la actualidad, en España los municipios están impulsando inventarios locales de emisiones GEI y medidas de reducción, que contribuyen a la descarbonización.

Vilagarcía de Arousa, municipio semi-urbano de Pontevedra con 37.565 habitantes, el noveno más poblado de Galicia y con una emisión difusa total anual de 38 kt de gases de efecto invernadero, elabora actualmente su Plan de Acción para el Clima.

Determinar la influencia de estas medidas sobre las emisiones de GEI es muy relevante para la evaluación y seguimiento a escala municipal. Por eso es interesante conocer la magnitud de las emisiones difusas en diferentes municipios de España.

El MITERD facilita una calculadora para estimar la huella de carbono de un Ayuntamiento como organización, no del territorio municipal ni sus residentes. Es útil para estimar las emisiones del consumo de combustibles fósiles de sus edificaciones y vehículos, y aunque excluye las emisiones de servicios municipales subcontratados o del transporte externo, es útil para implicar a la Administración local en la mitigación del cambio climático.

El uso de las tecnologías de información geográfica y el visor de mapas en internet que aparece en el presente artículo muestran el compromiso de la Fundación Matrix de difusión de resultados, transferencia y acercamiento del conocimiento científico sobre la necesidad de mitigación del cambio climático a la sociedad.

 

La Fundación Matrix, mediante el proyecto IMPACTSIG, contribuye al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, especialmente al ODS 13, Acción por el Clima.

El ODS 13 promueve combatir el cambio climático y sus efectos, y exige involucrar a las Administraciones Públicas y a la sociedad civil, en particular del ámbito científico. La mitigación del cambio climático es un reto: es el momento de concienciar y actuar.

El ODS 11 promueve en las ciudades, áreas que concentran la mayoría de la población, mejorar la calidad del aire y reducir los impactos ambientales negativos, mitigar el cambio climático, y promover el transporte público y el planeamiento urbanístico sostenible.

La Fundación Matrix también expresa su compromiso con el ODS 11, Ciudades y Comunidades Sostenibles.

El ODS 11 promueve en las ciudades, áreas que concentran la mayoría de la población, mejorar la calidad del aire y reducir los impactos ambientales negativos, mitigar el cambio climático, y promover el transporte público y el planeamiento urbanístico sostenible.

Mtr. Alberto Pesqueira, Investigador de la Fundación Matrix

Mtr. Alberto González, Investigador de la Fundación Matrix y la Universidad Complutense de Madrid

Mtr. Antón Blanco, Investigador de la Fundación Matrix

Dr. Javier Montalvo, Profesor de Ecología de la Universidad de Vigo y Director de la Fundación Matrix

Artículo divulgativo del proyecto de investigación IMPACTSIG, subvencionado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, realizado por la Fundación Matrix, Investigación y Desarrollo Sostenible en colaboración con la Universidad de Vigo.

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